GENTE EN LA FRONTERA, GENTE EN TRÁNSITO

Seres vagando en el limbo. Gente en los límites. Un lugar inexacto donde se junta río y mar, arena y montaña, un idioma y otro, la soledad y la compañía. Me fascina la frontera. Esa sensación de estar en ninguna parte exactamente.  

La línea que divide es el territorio del encuentro. Siempre se transita un poco solo por ahí. 

Esa cosa de arrastrar la valija por los pasillos brillantes del aeropuerto. Solo con tus fantasmas. Solo con tus ilusiones. Solo con tus dolores. Cada fronterizo es un dolor propio y una esperanza distinta. Cada uno con sus fantasmas, únicos e intransferibles.


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Cada 31 de diciembre, en el momento de los propósitos, fui acumulando un deseo siempre postergado: retratar a esa gente que vive en la frontera. Gente que transita de un lado a otro. Escapan, buscan, se refugian, esperan. Vienen de algún lugar y caminan hacia otro. O eso pensamos. Después la frontera se incrusta en el cuerpo y ya forma parte de vos para siempre. Es una manera de mirar.


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Sin saberlo del todo, el viaje ya había empezado años atrás. Eran instantáneas sin mucho criterio, sueltas. Algunas mejores otras peores. Sólo momentos en ese limbo, cuando las almas caminan buscando. 

Refugiados, retaguardias, calles e inmigrantes, escapados del infierno, forasteros, vagabundos, turistas, pasajeros. Gente en tránsito. Tijuana, Ceuta, Madre de Díos, el Cáucaso, Miami, New York, Ourzazate, Buenos Aires.

Por ahora abro la sección dentro de este blog. Un respiro. Se ha vuelto tan redundante reivindicar la diferencia y la posibilidad de vivir con ella. Lo que viene son fotos de gente, su pequeña historia y su pequeño momento. 




Gente, Miami (2001-2002). Fiesta de la Hispanidad. 




Poseída por la música. Calle 8. Calor húmedo. La calle está repleta de olores a tamales, fritanga y mucho mucho mango.  




Viva Puerto Rico 1



Sonidos de Coconut Grove




Coladita en el Versalles de la calle 8





Viva Puerto Rico 2







Maiz a la parrilla en Coconut Grove




Viva Puerto Rico 3




Perdido en Hialeah





Haciéndose varón




Yeah, more Fiesta!



Chica con niño en Calle 8





La Orquesta SonSonSon





Gente de Coconut Grove

Escolares, Perú (1996). Comedor escolar en Puerto Maldonado, Madre de Dios




Amarakaeri, arasaei, kihambaeri, pukirieri, sapiteri, toyoeri, wachipaeri, arawak, machiguenga, mashko-piros. Y además blancos y negros. Todo eso habita las callejuelas arcillosas de Puerto Maldonado. El río Madre Dios marca el ritmo de la vida. Por ahí pasa la madera, víveres y el tráfico de oro.


Kevin.- Tiene 14 años y más de 50 granos en la cara. Sonríe poco pero cuando lo hace deslumbra la dentatura. Pasó seis meses en las minas fluviales de Madre de Dios. Agua y barro hasta las rodillas, la uta volando y picando y metiendo la lepra blanca en esos cuerpos pequeños y sin futuro. Se escapó. Como otros . Corrió y corrió entre la maleza y después de tres días y tres noches sudando miedo y dolorido por el hambre llegó a las afueras de Puerto Maldonado, como el que llega a una orilla  por lo menos a reposar el cuerpo. Estaba contento. A salvo. Al menos por unos días.

















Joshua. Esos ojos tan adultos. Parece que ya hubiera madurado en 14 años todo lo que hubiera tenido que madurar en 50. 

La niña nos mira.






Ella.Es cocinera en el comedor del centro escolar de Puerto Maldonado. 






Alvin.Su hijo. Él estuvo en la mina también. Logró huir







Mariela. Si volviera ahora a Puerto Maldonado y la encontrase, ¿qué encontraría además de esos ojos brillantes? 



No hablaba, no escuchaba. Pero sólo con lo que miraba podía mover el mundo de puro cariño. Acá ni siquiera miraba. Mariela en su mundo, soñando con enseñar un día a chicos sordomudos.





X. No recuerdo su nombre. Sólo hice esta foto de él. Parece asustado. Y no es sólo la mirada: es la espalda, el cuello. En la frontera se vive alerta. Es territorio de alerta.




Nunca sonrió. Si recuerdo que en ningún momento la vi reír.




Mariela. Mariela llennado todo con su luz.



Sin nombre. No logré saber quién era. El micro salía para Tarapoto. Volvía a casa. Escapó de las minas.