lunes, 21 de diciembre de 2015

EUROPA SE ABRAZA AL ALAMBRE DE ESPINO


Solicitantes de asilo en la frontera de Croacia y Eslovenia. JURE MAKOVEC (AFP)

Hungría invirtió más de 100 millones de euros en alambre de espino. Europa en su totalidad gasta unos 13.000 millones de euros para frenar la inmigración. Las vallas entre Melilla y Marruecos, al menos 10 millones de euros al año. Detener en España y deportar a sus países de origen a migrantes y refugiados, 49 millones anuales. El proyecto de investigación Sniffer, financiado con fondos europeos para reconocer por su olor corporal a las personas escondidas en un vehículo que intentan cruzar una frontera, 3,5 millones de euros. La lista de costes para alejar a migrantes y refugiados de las fronteras europeas acumula miles de millones de euros. A pesar de ello, los intentos de alcanzar el Viejo Continente están lejos de disminuir. The Migrants Files, un proyecto transfronterizo llevado a cabo por quince periodistas ha identificado lo que supone mantener la 'Fortaleza Europa' para el bolsillo de los contribuyentes comunitarios. También ha revelado quiénes se benefician económicamente de ella: la industria de defensa a un lado de la frontera, los traficantes de personas al otro.
Rastreando el dinero de los fondos europeos destinados a contener la inmigración, el equipo de The Migrants Files desvela que:
  • Durante los últimos quince años, traficar con migrantes y refugiados ha generado un beneficio de al menos 15.700 millones de euros para las mafias.
  • Las políticas de expulsiones repatriaciones de migrantes han costado al menos11.300 millones de euros a los países europeos desde el año 2000.
  • El control de las fronteras europeas para evitar la entrada de inmigrantes ha costado a los contribuyentes al menos 1.600 millones de euros desde el año 2000.
  • Los grupos que participaron en la creación de las políticas europeas de defensafronteriza –Finmeccanica, Airbus, Thales o la española Indra– han sido los mayores beneficiarios de los proyectos de I+D dedicados a evitar la llegada de migrantes y refugiados.
  • El coste humano, como reveló la primera fase del proyecto, se calcula en30.000 fallecidos en quince años mientras intentaban llegar a Europa.
En EL PAÍS encontramos un repaso al empecinamiento europeo en blindarse ante la llegada de más refugiados. 
“Tenemos que actuar. Los policías me preguntan qué hacer y yo necesito darles respuestas. No quiero cerrar la frontera porque entonces se producirá un efecto dominó, pero debemos avanzar”, dice Angela Merkel.Por primera vez el área de circulación sin pasaportes ha impuesto controles simultáneos en varios puntos de la UE. Alemania, Austria, Hungría, Francia, Suecia o Malta son solo algunos de los países que han adoptado estas medidas excepcionales. En la mayoría de los casos, las cautelas obedecen al tránsito migratorio; en otros se trata de disipar la alerta terrorista. Los expertos argumentan que desmantelar Schengen supondría acabar con uno de los mayores símbolos del proyecto europeo. “Puede que el impacto sobre el turismo y el comercio no fuera insalvable, pero el mensaje político sería desastroso: haría que la ciudadanía se cuestionara la esencia de la Unión”, reflexiona Camino Mortera, del laboratorio de ideas Centre for European Reform. Guntram Wolf, de Bruegel.

La otra gran novedad para evitar que los confines de la UE se conviertan en un gran coladero es la policía europea de fronteras. Se trata de crear un cuerpo permanente —aunque vinculado a cada país miembro— de unas 2.000 personas que pueda intervenir en una frontera exterior cuando se detecte una situación de crisis. Sin citar nombres, al elaborar esta propuesta la comisión tenía en mente el caos generado en Grecia y en Italia, las dos principales puertas de acceso a la UE. “La propuesta tiene sentido, pero es un número de países el que tiene problemas específicos. La Administración española funciona bien y, por tanto, no estaría en riesgo de tener una incursión de Frontex. Grecia e Italia son los motivos por los que esta fuerza europea debe tener derecho a desplegarse, incluso sin que haya petición previa”, razona Daniel Gros, del laboratorio de ideas CEPS. Con 1,5 millones de extranjeros que han accedido irregularmente a la UE en lo que va de año, según los últimos datos de Frontex —la agencia europea de fronteras—, Bruselas ha puesto sobre la mesa varias oleadas de medidas. 

Grecia es el eslabón más débil de la cadena” y que eso ha provocado que algún Estado miembro haya amenazado a Atenas con expulsar al país del área Schengen. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, admite las deficiencias, pero reta a ofrecer alternativas. “Es fácil hablar de control de fronteras, pero díganme cómo lo harían mejor, especialmente con una frontera marítima, donde no se pueden poner vallas”, instó Tsipras al resto de gobernantes en la última cumbre. 

Europa se enfrenta a un puñado de crisis combinadas que se suceden a velocidad de vértigo. En la frontera norte, Rusia mantiene su desafío en Ucrania. Al oeste, Londres prepara un referéndum en el que decidirá si se queda en el club o no. En todo el continente la crisis del euro ha hecho estragos: ha fragmentado los flujos financieros y enfrenta a acreedores y deudores en una guerra de baja intensidad, o a veces no tan baja: Alemania amenazó a Grecia con una expulsión del euro en julio. Del este y del sur llega la crisis más estructural, el desafío de refugiados y migratorio está aquí para quedarse. Y la respuesta, como en el caso de la crisis del euro, ha sido amenazar a Grecia. O volver a levantar las fronteras temporalmente, incluso con vallas de alambre de espino que remiten a otras épocas menos luminosas que las de la “Unión cada vez más estrecha”.

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