lunes, 5 de enero de 2015

23 30 O UNA HISTORIA DE VERGÜENZA EUROPEA

Quien haya entrado alguna vez a un centro de internamiento de inmigrantes en España, o en cualquier otra nación europea, tiene la extraña sensación de entrar en un territorio indefinido. Presos que no son presos, inmigrantes que no son considerados inmigrantes, personas que no son exactamente personas. Ni las normas que se aplican son claras, ni la función de los centros es clara ni el estatuto legal de cada interno es claro. Lo único que está bien definido es el perímetro que separa los de adentro, que sólo son un número y los de afuera, que son ciudadanos. Según los gobiernos de la UE, los Centros de Internamiento son "establecimientos no penitenciarios destinados a inmigrantes con trámite de expulsión". La verdad es menos correcta que eso. Meras cárceles donde unas 65.000 personas extranjeras en toda Europa viven en un limbo: no son delincuentes pero son tratados como tales; no están acusados de ningún delito pero son confinados por violar la frontera.
El documental 23 30 Una historia cautiva puede que no sea una obra cinematográfica de primer orden, pero es un testimonio valiente en un continente donde hablar de inmigrantes es cada vez más delicado. La guerra contra la inmigración es una guerra electoral. Permite a los gobiernos, o a los partidos que pretenden gobernar, mostrarse firmes y poderosos ante un "enemigo" y conquistar apoyos y simpatías de la población. El miedo es la principal munición.

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