viernes, 26 de diciembre de 2014

MIRARSE A LA CARA PARA RECONOCERSE

Dicen que un negro tiene 21 veces más posibilidades que un blanco de ser detenido en las calles de cualquier ciudad norteamericana, pero Ismaayl Brinsley no estaba dispuesto a formar parte de esa estadística. Brinsley era un tipo con problemas. Antes de descargar su revolver sobre los policías Rafael Ramos y Wenjian Liu ya había disparado a su novia en Baltimore. El sábado, cuando su cabeza explotaba de malos recuerdos y resentimiento, se acercó al coche policial en el que Ramos y Liu estaban sentados en una calle de Brooklyn. Disparó. Después caminó hacia la estación de metro y se pegó un tiro. Un rato antes había dicho en la red social Instagram: "Mira lo que voy a hacer".
Wenjian Liu y Rafael Ramos
Ismaayl Brinsley
Con dos ataúdes en las calles, la policía de New York está muy enojada con su intendente. No es la primera vez que 35.000 policías ponen en jaque al jefe de la ciudad. Para ellos, De Blasio los puso "al pie de los caballos" cuando explicó que su hijo (afroamericano, como su esposa) tenía miedo de la policía.  De Blasio, estrella ascendente demócrata, se puso en contra al pequeño ejercito azul que vigila una de las ciudades más complicadas del planeta.
Pero lo cierto es que la policía de New York tiene una larga larga historia de episodios racistas que ahora revienta por los cuatro costados. En los últimos meses han muerto 5 chicos afroamericanos por disparos de la policía. A pesar de tener un presidente afroamericano, de tener un intendente casado con afroamericana y a pesar de que más de la mitad del cuerpo policial no es blanco (los dos agentes muertos eran hispano y chino), para la mayor parte de los agentes un negro es más amenazante que un blanco. Un musulmán más sospechoso que un italiano. Un hispano más peligroso que un irlandés. 
La escala de la sospecha no tiene fin. En cuanto ves a un tipo diferente a vos, lo más probable es que tu cerebro esté pensando como cualquier animal: ¿será amigo o enemigo?

Cada semana muere algún muchacho negro a manos de una policía cada vez más militarizada y agresiva. En el informe War comes home (La guerra entra en casa. La excesiva militarización de la policía en EEUU, realizado por la American Civil Liberties Union se cuenta por ejemplo como los cuerpos policiales locales adquieren más equipamiento  y armas estimulados por planes estatales. 

En miles de ciudades de EEUU, las calles con casas de chapa y edificios bajos y obreros todos tienen historias de excesos policiales.  “Si hubiese más policías negros no nos pararían ni arrestarían tanto porque son personas que han estado en nuestros zapatos”, cuentan en el barrio donde hace meses mataron a Brown, un chico afroamericano baleado por la policía. 

La excesiva militarización de la policía, en Estados Unidos y en muchos otros países, debería preocuparnos mucho. Desde 2006, el Pentágono distribuyó 432 vehículos blindados anti minas para las policías locales. Más de 400 vehículos tanquetas, 500 aviones y 93.000 ametralladoras Browing M2 de las que se emplean en Irak para combatir a los yihadistas. Trajes antibalas, uso excesivo de los cuerpos antidisturbios, estética amenazante, mínimo contacto visual son herramientas cada vez más habituales en fuerzas policiales. Los mecanismos de diálogo (típicos en las operaciones de secuestro) son cada vez menos empleados. La palabra parece no ser una opción en las intervenciones de los cuerpos especiales. El informe War comes Home refiere el caso de un muchacho deficiente que fue tiroteado por los SWAT por acampar furtivamente a las afueras del Alburquerque. 18 policías intervinieron en el operativo!


Y sin embargo, la palabra sería realmente sanadora. Por ejemplo en Fergusson, escenario de enfrentamiento hace unos meses y tras varias jornadas violentas, el gobierno del Estado envió a su policía. Cambió a la bastante odiada policía local por la policía del condado, más amable. Como primera medida, bajaron de las tanquetas y los coches, se quitaron las armaduras y caminaron por las calles. El efecto fue inmediato: vino calma, hubo diálogo, policías y vecinos hablaban de lo sucedido. Se miraban a la cara.


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