domingo, 23 de febrero de 2014

EL EFECTO MACHO: ¿POR QUÉ UNAS NACIONES SON MÁS VIOLENTAS QUE OTRAS?

¿Qué es lo que hace que la bella Costa de Marfil o la relajada Jamaica sean dos de las naciones más violentas del Planeta?, ¿por qué Honduras o Venezuela tiene las mayores tasas de homicidios en América Latina?, ¿qué tienen en común Rusia y Groenlandia para ser los países más violentos de Europa?

El por qué unos son/somos más violentos que otros es una de las preguntas que desde hace décadas intentan desentrañar antropólogos, sociólogos, psiquiatras o economistas.
Con la mirada sagaz que caracteriza a la revista, The Atlantic Cities repasa diversos estudios y diversas fuentes para tratar de arriesgarse a una respuesta.

¿Será la educación o la afición a la lectura de poesía?, ¿será la esperanza de vida o los índices de hipertensión?, ¿acaso el estandar de vida o la formación de los empleados? Parece ser que nada de eso es tan influyente como estas tres cosas: la desigualdad económica, la desigualdad entre hombre y mujer y  la desigualdad en el tamaño del pene.

El primer factor que influye en la expansión de la violencia es bastante  previsible. Países con mayor desigualdad económica desarrollan  más episodios violentos para dirimir diferencias o defender sus intereses. Los dos continentes con más contraste entre ricos y pobres, América Latina y África, son los que se reparten la mitad de los 500.000 homicidios anuales que hay en todo el planeta.

En los barrios con más altos ingresos, menos densidad de población y menos presencia de rentas bajas hay menos delitos violentos que en los barrios más pobres y con más densidad de población.

América Latina es incluso más violenta que África, al menos si hablamos de violencia física. Rwanda, por poner un ejemplo que eriza la memoria, es un lugar relativamente tranquilo con sus 17 homicidios cada 100.000 personas comparado con 82 de Honduras, el país con más asesinatos en el mundo.

Jamaica, Honduras, Brasil, Sudáfrica y México son algunos de los países con más altos índices de asesinatos y homicidios y también están entre los más desiguales según el Índice de Gini. Sin embargo, Chile, con una alta desigualdad social (en el índice Gini 52, casi igual a Brasil) es uno de los países con menos homicidios, y con 10 veces menos muertes violentas que Brasil.

Así que es necesario buscar más factores que incidan ya que la desigualdad, por sí sola, no es determinante para el número de homicidios.

El segundo factor que incide de manera muy importante es la desigualdad entre hombre y mujer. El Índice de la Desigualdad de Género de Naciones Unidas muestra correlación entre la violencia y el machismo.


En el mapa de Zara Matheson, del Martin Prosperity Institute, podemos observar la correlación tan directa que hay entre la geografía del homicidio y la geografía de la desigualdad entre sexos.

En muchas de las naciones con más discriminación laboral de las mujeres, menos acceso a la educación para ellas y menos representación política femenina se dan también mayores índices de homicidio.

El tercer factor es, en realidad, una mezcla de los dos anteriores. 

Algunos lo denominan el "Índice Macho". Richard Nisbett, un psicólogo de Michigan, argumenta que en las sociedades más dominadas por el hombre y por códigos de honor estrictos (inflexibles, poco creativos) hay mayores índices de violencia y asesinatos. 

Hace dos años Tatu Westling, un autor finés, publicó un estudio que causó sensación y amplias coberturas periodísticas: "Male Organ and Economic Growth: Does Size Matter?", en castellano sería equivalente a “Órgano masculino y crecimiento económico: ¿Importa el tamaño?”.

Westling en un artículo que alertaba en realidad sobre los riesgos de pensar los modelos sólamente sobre bases estadísticas, investiga si hay relación entre la medida del pene (la media mundial es 14,5 cm con subidas a 17 cm en el caso de Venezuela o Colombia o caídas a 10 cm en el caso de India o China) el crecimiento económico y el desarrollo (y por tanto con episodios de violencia generados por la desigualdad de rentas.

En su estudio incluye variables explicativas habituales: escolaridad y régimen político, evolución de PIB, inflación... un estudio económico hecho según prácticas habituales... salvo por que se cuela el tamaño medio del pene como variable explicativa. Y lo sorprendente es que la variable sirve para explicar.

Westling también comenta en su estudio algo bastante lógico: no se estila incluir como variables explicativas del crecimiento económico elementos que tienen connotación biológica. Los atributos biológicos más comunes de una población o nación suelen quedar fuera en teorías del crecimiento (por ejemplo la proporción de hombres y mujeres, la edad media, la esperanza de vida, incidencia de enfermades, indicadores de pirámide poblacional, entre otros que se me ocurren desde la demografía). Esta variable que añade Westling recuerda que algo biológico también puede tener relevancia en el crecimiento. 

¿Que dice el estudio?:

a) Por debajo de 12 cm de longitud y por encima de 16 cm el PIB nacional es menor. Dicho de otra forma: si el pene es muy chico podría haber escasez de testosterona y menor proporción al riesgo y si es mayor puede haber demasiada testosterona e imprudencia en la toma de riesgos económicos.

b) Incrementos en un centímetro en el pene rebajan el ritmo de crecimiento entre 5% y 7% (lo que un economista llama ley “elasticidad-pene del crecimiento económico”). 

c) En el rango medio hay equilibrio entre la testosterona necesaria para tomar riesgos y la prudencia que deben tener para que prosperen las ideas.

Westling habla también de la autoestima: un menor tamaño medio del pene invitaría a una vida más laboriosa para tener compensaciones materiales o logros que devuelvan la competencia y confianza sexual que los estudios de algunos autores localizan en quienes tienen falos de mayor longitud.
El estudio tiene no pocas lagunas, empezando por dejar fuera del análisis a la mitad de la población mundial, mujer, que no ofrecerían de momento explicación alguna al crecimiento económico salvo algún estudio próximo sobre fertilidad o tamaño del pecho.
 
LA LONGITUD DE LA VIOLENCIA
Los datos sobre longitud del pene muestran también alguna correlación con los índices de homicidio.  

Venezuela y Colombia, por ejemplo, tienen altos índices de homicidos y una media de 17 cm en el tamaño del órgano masculino. Las islas caribeñas, con altos índices de homicidio, tienen también una media alta en el tamaño del falo. Por contra, en las naciones con menores índices de homicidios también se registran menores tamaños en los organos masculinos.


Ecuador 17,77 cm. 
Venezuela y Colombia 17,03 cm. 
Brasil 16,10 cm.
México 15,10 cm. 
Argentina 14,88 cm. 
Chile 14,59 cm. 
Cuba 15,87 cm.
República Dominicana 15,99 cm.
Puerto Rico y Haití 16,01 cm. 
Perú 16,03 cm. 
Centroamérica 15 cm.
España 13,85 cm. 
China  10,89 cm.
India  10,24 cm. 
EEUU 12,90 cm. 
Alemania 14,48 cm.
Japón 10,92 cm. 
La media global es 14,5 cm.

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