domingo, 29 de diciembre de 2013

ARGENTINA KW 0

Apagón 1
Al final, se apagó la luz. En algún momento tenía que pasar. Cortes de electricidad en todas partes y acá en el barrio, nada. Demasiado normal para Argentina. 

Tengo que escribir a mano esperando volver al teclado en "algun" momento... 

Lo peor de una crisis es la incertidumbre y  en Argentina, la incertidumbre, es casi una forma de gobernar. 

La última imagen que veo en la televisión es una pantalla partida en cuatro con conexiones a cuatro barrios de la capital que están a oscuras. 

Iluminados por una fogata gigante en medio de una esquina a 38 grados de sensación térmica los vecinos golpean cacerolas o deambulan como si fuera a pasar algo que no va a pasar: alguien que se haga responsable, alguien que diga qué hacer, alguien que se atreva a explicar las malas noticias. 

El mapa en la televisión impresiona: casi cada barrio sufre cortes. Como yo ahora. Hasta hace un minuto los cortes de luz, como los accidentes, la absoluciones judiciales, las denuncias de corrupción, las inundaciones, el hambre en el norte, la prostitución en el sur, la ineptitud, el fanatismo, la adoración de gauchito gil o la grotesca ostentación de la riqueza eran la rutina de un noticiero emitido desde un país que se derrumba (al menos tal como lo conocemos). Pero ahora, como no tengo luz, la desgracia de los demás ya no acompaña.  Ahora estoy a oscuras yo. Algunos de mis vecinos están en la calle.Salir a la plaza parece ser la única manera de luchar contra la incertidumbre. Soplamos las velas. El calor es sofocante.  Decepciona pensar que todo esto empieza a ser rutina. Nos vamos a dormir.

Después de 18 horas sin energía, vuelve el caos. Despierta la televisión, la luz, la heladera, la compu, el módem... todo al mismo tiempo. Después de varias horas de introspección, de pasear, de leer, de escribir a mano, de cocinar sin prisa, de charlar, de soñar un rato, la energía vuelve y te dice: se acabo el descanso, mirá todo lo que pasa.

Imágenes del Mausoleo Néstor Kirchner
En las noticias aparece el Mausoleo de Néstor Kirchner que está siendo noticia porque su suelo se resquebraja. La tumba de Kirchner es un bloque grande de 13 metros de largo, 15 de ancho y 11 de metros de altura rodeado de centenares de pequeñas tumbas. 
Este país es una máquina de producir metáforas: una mole inmensa, rodeada de rejas, que exhibe su poder  y una galaxia de humildes tumbitas que parecen brindarle pleitesía. 
Dicen las leyendas urbanas que en el Mausoleo se esconde parte de la fortuna de la pareja gobernante. Seguramente es sólo un rumor. Y es natural: la proliferación de leyendas urbanas no es menor en la historia argentina. Cuando se especula con la incertidumbre  te terminas quemando con el rumor.

Los apagones siguen y el clima se caliente. La presidenta no está y los funcionarios del gobierno que aparecen tratan de pulverizar cualquier manual de gestión de crisis: culpan a los usuarios, sobreactúan diciendo que colgarán a las empresas eléctricas y dicen que la ciudad no hace nada por su gente.

Un chiste aparecido en el diario Página 12 es comentado con indignación: "pagar una tarifa de luz como la de Bruslavia del Norte" y "esperar un servicio de luz como el de Suiza". Pero el chiste no es sólo un chiste. Es parte del discurso ante esta crisis: "como la energía se paga muy barata en Argentina, ¿qué esperábamos?"

La energía te la r-e-g-a-l-a-n… Y eso es música celestial para gran parte de los argentinos que adoramos cualquier maná que caiga del cielo: el asunto es que venga de arriba. 

Apagón 2

Cameron, Secretario de Energía, jugando al golf durante los cortes
La luz se apaga de nuevo. La electricidad duró una horas. Las suficientes como para ponerme en conexión de nuevo con el derrumbe. 
Reviso el teléfono que es la única pantalla luminosa que tengo buscando una foto para este post. 
Por favor, nada de luces cortadas, ni protestas.
Ahí está. 
Es una publicidad de la AFIP en el subte de Buenos Aires. Es para regularizar al personal doméstico. Pero el mensaje tiene tanto subtexto que ilustra muy bien algo de lo que nos pasa. Dice: “Registrá a la persona que trabaja en tu casa. DALE DERECHOS”. Y lo firma la Presidencia de la Nación. "DALE DERECHOS". Es una concesión, una dádiva.
Pero en realidad, los derechos NO SE DAN; los derechos se tienen, se conquistan, se regulan. Sin embargo, el subconsciente colectivo entiende perfectamente el mensaje: acá todo es una cuestión de lo generoso que es  el que tiene más. Por eso hablamos tanto de "solidaridad", de "aliviar", de "dar una mano", como titula en una noticia Página 12. "Los derechos, querido compatriota, si quiero te los doy y si no quiero no te los doy",  parece el inicio de cualquier pacto entre el poder y los ciudadanos en la Argentina del XXI. Como el pan dulce que repartía Eva. Un acto de buena voluntad (y voluntad electoral), no la conquista del derecho a ser tratado como un ciudadano.

Subte de Buenos Aires
Cuando murieron hace casi dos años 55 personas en el accidente de la Estación de ONCE, en un tren que entraba a 25 km por hora, se dijeron cosas parecidas: "Pero, si el billete es regalado, ¿qué esperabas?"

Vuelve la luz. Antes de lo que pensaba. Las noticias muestran una rueda de prensa del Comité de Crisis formado por el Gobierno de la Ciudad (Macri) y un representante del gobierno nacional (el director de Emergencias). No lo hacen mal. Dicen lo que hay que decir. Es chocante que hayan tardado 14 días en convocarlo pero eso, a esta altura, ya es un detalle menor. Con el arraigado hábito de “te atiendo si quiero”, que unos dirigentes se sientan obligados a comparecer y a dar algunas directrices es formidable, casi épico. 
Horacio Rodríguez Larreta, número 2 de la ciudad de Buenos Aires, va un paso más y cumple con una de las reglas más sabias en un manual de crisis: “Este problema ha venido para quedarse un tiempo”. 

Claro y realista. Claro que pasa algo y no se va a arreglar ni mañana, ni el mes que viene ni el año que viene. Hay que empezar ya a trabajar pero será largo. Puede que Larreta tuviese en mente una frase de Obama. “Un político no debe decir lo que la gente quiere oír sino lo que tienen que saber”. Sí, lo sé:  imposible aplicación en Argentina, donde los político que siguen la doctrina del General (“El silencio es salud”) labran un futuro promisorio. 
La luz todavía dura. 

Buenos Aires, 2010 en La Sonámbula, de Fernando Spiner (1998)

Nos deja ver un documental sobre la película La Sonámbula, de Fernando Spiner, la primera producción de ciencia ficción en la Argentina, estrenada en 1998 y que recrea un Buenos Aires de 2010. "Cuando el gobierno experimenta una novedosa sustancia química, algo falla, la memoria colectiva se esfuma y la identidad es apenas un sueño sin destino", dice su sinópsis. Visionaria.

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