sábado, 2 de febrero de 2013

NO VENGAS A GRAN BRETAÑA, PROPONE THE GUARDIAN


"No vengáis a Gran Bretaña. Está llena de refrescos con alcohol, amianto, malos alojamientos, británicos, poligoneros, la revista 'Closer', políticos corruptos, recortes, el 'Daily Mail' (...) Nos odiamos a nosotros mismos, probablemente te odiaremos a ti también". 
Una publicidad como esta sólo podía ser británica. El diario The Guardian pidió a sus lectores que ayudaran al ministerio del interior británico a confeccionar una campaña de comunicación que desmotivara a los extranjeros a la hora de elegir el Reino Unido como destino para su viaje migratorio. 
Advertencias como "El cielo de Reino Unido es de este color (gris) ocho meses al año... Mejor prueba Miami..." o "El 70% de los días en Reino Unido el cielo está cubierto. Ministerio del Interior" son algunas de las propuestas de los lectores. 

El humor, sobre todo la ironía, es el camino más transitable hacia las verdades más trágicas. 
La triste realidad es que en Europa los partidos, en momentos de debilidad electoral, siguen recurriendo al extranjero como el recurso eficaz para ganar o no perder votos.

David Cameron tiene problemas. 

El UK Independence Party (UKIP) liderado por Nigel Farage ofrece una propuesta populista, conservadora y ultraliberal en algunos asuntos (como su negativa a la implantación del DNI, que nunca existió en el Reino Unido), profundamente anti europea y crecientemente xenófoba. 
Nada raro en el panorama de los ascendentes partidos de extrema derecha en Europa. Lo más raro, en realidad, es que un minúsculo partido que sacó el 3% de los votos en las últimas elecciones británicas, remontó luego a 12 escaños en las elecciones al Parlamento Europeo y promete poner en aprietos a conservadores y laboristas en las elecciones de 2015.

Cameron teme al UKIP. Le come electorado por la derecha. Y por la izquierda toma apoyos de los votantes laboristas desencantados. Puede que no saque escaños pero según la magnitud del voto que recolecte, el próximo gobierno puede no ser conservador. Y eso duele mucho a Cameron.

Por eso el primer ministro británico recurre a búlgaros y rumanos. Su suerte, extrañamente, puede depender de ellos. Mejor dicho, de cuán duro se manifieste ante ellos.

En menos de un año búlgaros y rumanos tendrán derecho a trabajar en cualquier país de la Unión Europea en condiciones de igualdad.  Lo que avivó las proyecciones del temor: "una oleada migratoria procedente del Este de Europa llegara al Reino Unido", dicen los más oscuros agoreros. Así que, de nuevo, lo que ha puesto la inmigración en el centro del debate político británico.
 
Cameron admite que no puede impedir su entrada pero deja entender que tratará de complicarles la vida todo lo posible: desde limitar sus derechos sociales y su acceso a ayudas públicas a explicarles que en las islas británicas no se vive tan bien como ellos creen.

Como sucede con otros gobiernos europeos, la comunicación política en épocas de desesperación electoral se suele agarrar muy fuerte de un clavo muy ardiente: el desprecio al extranjero. Un sentimiento que anida en buena parte de la población. 

De nuevo, la estrategia confunde síntoma con enfermedad. El síntoma es esa creciente angustia respecto a la presencia de más extranjeros que suele activarse en momentos de crisis. Pero la enfermedad es otra. Tom Mludzinski, analista político de Ipsos Mori, ofrece el retrato robot de los votantes de UKIP, es decir, aquellos que pondrán en riesgo la continuidad de Cameron: 7 de cada 10 son hombres. La mayoría tiene más de 55 años. Están preocupados por su empleo y por la economía. Tienen miedo.

En buena medida, el retrato robot del votante de UKIP es el de un europeo medio, en una edad que camina a la jubilación, inquieto ante el futuro y que se siente menospreciado. Es una sociología que empieza a marcar cada vez más el ritmo del debate. Si la gente de tu país cambia, tendrás que hacer algo al respecto. 

De momento, la manía obsesivo compulsiva de los estrategas políticos  en muchos partidos políticos europeos es ocuparse de la angustia social con el placebo del extranjero. Una terapia que tarde o temprano se mostrará incapaz de calmar la incertidumbre de esos votantes. Y desaprovechará miles de talentos emprendedores que hay en la inmigración, obligados a defenderse del acoso en lugar de poner su energía en crear nuevas oportunidades.

1 comentario:

  1. Una de las claves más importantes para lograr la visa americana se basa en conocer que pide el cónsul de ti y como dárselo. Obtenerla no algo fácil pero tampoco imposible, para que conozcas sobre todos estos procesos aquí te ayudamos, entra aquí….

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