lunes, 12 de noviembre de 2012

LA INMIGRACIÓN YA NO DARÁ TANTA ALERGIA ELECTORAL


Obama ganó las elecciones en Estados Unidos esta semana pero el gran triunfo de esa noche fue para la inmigración. Una inmensa coalición formada por hispanos, asiáticos, afroamericanos y una minoría anglosajona es la que dio el soporte a la reelección de Barack Obama y la que le dijo a EEUU: "este ya no es el país que conocimos". A partir de ahora, ser extranjero será una marca de prestigio para ser seducido por los políticos en Estados Unidos. Y la reforma migratoria, que hace sólo un año era un dolor de cabeza para ambos partidos,  pero más para los republicanos, es ahora la aspirina con la que quieren curar sus males electorales. Los demócratas quieren la reforma migratoria. Los republicanos la necesitan.
Apenas 48 horas después de conocerse los resultados electorales, varios portavoces republicanos salieron a decir que querían consensuar una reforma del fallido sistema inmigratorio norteamericano. Gente tan poco sospechosa de simpatía hacia los extranjeros como el sheriff Joe Arpaio (condado de Maricopa), aficionado a poner en marcha llamativas medidas antiinmigrantes, dijó después de la noche electoral que había que poner en marcha una línea de comunicación con la comunidad hispana para “explicarles lo que hacemos y mejorar las relaciones”. El republicano John Boehner, portavoz de la Cámara de Representantes fue otra de las voces conservadoras que ofreció un acuerdo para reformar el sistema inmigratorio. 
Desde 2010, el ala más conservadora de los republicanos creyó ver en la ley de Arizona (una norma de "gatillo fácil" para deportar y muy criticada por su numersos gestos de discriminación) un talismán en su estrategia hacia la Casa Blanca. Creían que el sentimiento hacia los extranjeros era crecientemente hostil. Lo percibían en los encuentros del Tea Party y los escuchaban en sus innumerables viajes por los estados del medio oeste, cuando muchos blancos damnificados por la crisis vomitaban su rabia contra los hispanos. Así que dibujaron su estrategia a la medida de su audiencia blanca, anglo y envejecida.
Lamentablemente para ellos, olvidaron contar. Al no hablar a las audiencias hispanas o asiáticas (a los afroamericanos no tienen necesidad de hablarles ya que es un electorado perdido para los conservadores, al menos con un afroamericano demócrata como presidente) dejaron de tener comunicación con una población sin la que será imposible en el futuro ganar unas elecciones en Estados Unidos. El martes pasado pagaron muy alto el precio. Pensaron que era posible ganar con sus votos blancos y viejos de siempre, pero recibieron el golpe de una inmensa porción de los norteamericanos que es fruto del mestizaje, la inmigración, la mezcla y la juventud. Por primera vez, en la cámara de representantes, la mayoría es mujer o minoría. En el bloque demócrata, los blancos son minoría.
A partir de ahora, ¿que líder político le tendrá alergia a la inmigración? 
En Europa resultaría chocante todo esto. Para gran parte de los dirigentes conservadores o progresistas, desde el PSOE español hasta el CDU alemán, desde los conservadores británicos a los progresistas daneses, la agenda inmigratoria sigue siendo de alto riesto electoral. Hablar de lo que se hace en favor de los extranjeros no es algo que entre en la lógica de un dirigente político europeo. Para cualquier alcalde socialista en España era preferible no hablar mucho de las políticas que ponía en marcha con la población extranjera. Tenían miedo a la condena electoral de sus vecinos.
Quizás lo que está pasando en Estados Unidos sirva para que muchos dirigentes europeos caminen más rapidamente hacia un lugar al que de todas formas están condenados a llegar: "es la demografia, estúpido" escribe un periodista español. Las grandes metropolis europeas son ya comunidades híbridas en la que la fuerza social de chinos, indúes, turcos, marroquíes, latinos o pakistaníes es creciente. El momento en que estos nuevos europeos sean fuerza electoral está muy cerca. Entonces el debate será más parecido al de Estados Unidos: cómo sacar lo mejor y más luminoso del formidable aluvión humano que suponen 450 millones de inmigrantes moviéndose en todo el mundo.

1 comentario:

  1. Una cosa es inmigrantes nacionalizados que pueden votar y otra cosa es inmigrantes ilegales. Hay muchos inmigrantes legales que hicieron su proceso y esperaron pacientemente que no ven con muy buenos ojos que ahora se les dé tan fácilmente una ruta a la ciudadanía a los ilegales que ya por estar en el país ilegalmente cometieron un delito federal.

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