viernes, 30 de noviembre de 2012

EL DESAHUCIO DEL EXTRANJERO

 
San Cristóbal, con la torre de la antigua fábrica de cerámica
El próximo martes 4 de diciembre sobre las 19,30 Cymien Valero se convertirá en un okupa. Es una novedad de la crisis europea: hay un día y una hora concreta para la tragedia personal. Ese día la policía irá a la casa embargada del inmigrante camerunés Cymien Valero, le entregará una orden inaplazable del juez para que abandone su casa por impago de su deuda y Cymien deberá meter sus pertenencias en la valija, arropar a su bebe de 3 meses en el frío invierno de Madrid y buscar una casa. No importa mucho si llueve o no. Lo más probable es que Cymien espere en el hall de entrada del edificio con sus valijas, sus paquetes y su beba. Una vez que la policía haya desaparecido del escenario del desahucio, Cymien buscará un piso patada. Entrará en un departamento abandonado por el que pagará un peaje de 2000 euros. De ese departamento fue expulsada otra familia antes. De modo que cada desahucio aumenta la oferta de pisos vacíos en el pujante mercado negro del Madrid de la crisis.
San Cristobal, que tiene el record de ser el distrito con más extranjeros de Madrid (casi un 40%), tiene una tasa de desempleo brutal: un 30% de su población activa. Pero la estadística no llega a contar nada. Ese dato equivale a que, entre sus jóvenes, probablemente la mitad esté en paro. Y gran parte de los que trabajan lo hacen en empleos de salarios tan raquíticos que la informalidad es la única manera de sobrevivir. 
Y así florecen negocios como los "pisos patadas", unos 500 en todo el barrio (hay 6.000 viviendas censadas). Cuando una casa es desahuciada, cae en el abandono. Los bancos se desentienden de los pisos y ni siquiera pagan los gastos de la comunidad. Los edificios se vienen abajo de puro abandono. Un caldo de cultivo perfecto para la ocupación. Varias redes manejan un negocio que consiste en ocupar una casa a pocas horas de un desahucio y ponerla en "alquiler" para una familia que acaba de perder su hogar. 
La mayor parte de los "clientes" son inmigrantes marroquíes, ecuatorianos o dominicanos que trabajaban en la construcción y accedieron a créditos para comprar casas construídas en los años 80 y que debían ser derruidas por su mal estado. Pagaron hasta 200.000 euros por chatarra de cemento. Están en quiebra. Y eso, en la España de hoy, es un gran negocio para algunos.

1 comentario:

  1. Cuando de abogados se trata son muchas las características que estos deben tener para ser parte de un buen bufete de abogados, y es que una de las reglas que este debe tener es que un abogado que nunca pisa los Tribunales nunca sabrá como entregar un buen servicio a sus clientes. Más información aquí http://bit.ly/12C956s

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