jueves, 18 de octubre de 2012

LATINO CHOICE: DEMOCRATAS Y REPUBLICANOS DISPUTAN 24 MILLONES DE VOTOS HISPANOS...Y OBAMA LLEVA LA DELANTERA

El debate entre Barack Obama y Mitt Romney hace dos días volvió a mostrar el peso que tiene la discusión sobre la inmigración en la agenda electoral norteamericana. Incluso sirvió para compensar el ligero ascenso del voto femenino para el candidato republicano.
Obama logró subir el apoyo de gran parte de los hispanos, unos 24 millones de electores, gracias a medidas concretas: propuso la documentación de casi un millón de jóvenes latinos,  nombró a una hispana en el Tribunal Supremo y fue adelante con la reforma sanitaria. Tres gestos que intentan compensar el gran debe de la administración demócrata: la inconclusa reforma migratoria.
Romney casi no puede contra eso. En los debates, y cuando se presenta ante la comunidad latina, se lo ve con una mochila pesada que le fue colocada en 2010, cuando los republicanos defendieron que los hijos de inmigrantes irregulares no debían acceder a la nacionalidad.
Latinos en USA: la fuerza de los números

Puede que Obama esté mejor asesorado que Romney o puede que Obama, sencillamente, entienda mejor el espíritu de la comunidad latina. Responde siempre a un sentimiento simple y rotundo: no toques a mi hijo.
Seguramente lo peor que pueden defender los republicanos ante los latinos no es la política de cierre de fronteras o las continuas referencias a inmigración y delito, con ser malo. Lo peor que pueden hacer es tocar al hijo de la madre hispana
Cada vez que los republicanos hablan de "no permitir una amnistía" o de "saber controlar las fronteras" se mueven en un campo que apela a la seguridad, a la protección lo que suena muy bien a los oídos de un electorado blanco y envejecido. 
Pero está muy lejos de los oídos de los hispanos y no por la dureza de la terminología, sino por la necesidad de esperanza. 
Afianzar cualquier camino que conduzca al joven inmigrante a progresar, a estudiar, a formar parte de la sociedad norteamericana es un talismán para el apoyo electoral que puede movilizar Obama entre los hispanos.
Una simple pregunta de una ciudadana hispana asistente al debate, Lorraine Osorio, permitió observar los dos enfoques de los candidatos. 
"Qué haría cada candidato para mejorar las condiciones de los millones de jóvenes indocumentados que residen en Estados Unidos"
Romney, quizás convencido de que será imposible ganar la simpatía del electorado latino, abundó en los mismos mensajes hacia su electorado fiel: "Hay cuatro millones de extranjeros esperando entrar en nuestro país de manera legal y los que vienen ilegalmente les quitan el sitio". Intentó acercar sus palabras a lo que los hispanos quieren escuchar, pero no tuvo éxito. El marco de pensamiento desde el que habla es el de la frontera como cierre, como límite. 
Obama, que confesó sentirse arrepentido por no ir adelante con la reforma migratoria, se gana cada día el corazón de los hispanos. Más concretamente de las hispanas, el 80% de las cuales votaría por Obama en algunos estados como Texas o New Orleans. Algunos sondeos vaticinan que Obama obtendrá el 70% del voto hispano. A ello no es ajeno el marco de pensamiento que maneja su estrategia de campaña: la frontera como esperanza de superación, el futuro mejor para los hijos (puesto que para los padres no mejorará). Es un mensaje poderoso para el voto familiar hispano pero más aún para el voto de las mujeres hispanas...porque las anglosajonas ya no quieren tanto a Obama.









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