domingo, 16 de septiembre de 2012

EXTRANJEROS Y DELINCUENCIA EN ARGENTINA: EL PELIGROSO JUEGO DE LAS PALABRAS

El secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, se quejó esta semana por la imposibilidad legal de "deportar a los extranjeros detenidos" en Argentina y cuestionó a la Justicia por las excarcelaciones que según él se producen constantemente. 
"La ley de migración no permite deportar a los extranjeros detenidos. En el último año y medio apresamos diez veces al mismo delincuente, esto quiere decir que la seguridad no se resuelve con más policías en la calle, sino que hay un montón (sic) de actores que tienen que involucrarse. Necesitamos un compromiso mucho mas fuerte de diferentes sectores", dijo Berni en una radio. Agregó que "la gran mayoría de los narcotraficantes detenidos en los últimos tiempos son de nacionalidad paraguaya en el caso de tráfico de marihuana y peruanos en el de cocaína". 
Menos de 1000 extranjeros entre los 30.000 reclusos en la provincia Buenos Aires
En un momento álgido en el debate sobre la seguridad, cuando cada viernes en ciudades del conurbano como Lanús se congregan cientos de vecinos demandando protección del Estado, mientras los medios de comunicación concentran su foco en cualquiera de los cientos de delitos que se producen en el país, mencionar en una misma frase "extranjeros" y "delito" forma parte del efectivo manual de la manipulación. Ya lo hizo el gobernador de la ciudad porteña, Mauricio Macri, hace dos años cuando afirmó que algunos problemas de Buenos Aires, como la ocupación de predios para edificar viviendas informales, se debía a una "política inmigratoria descontrolada".
Cuando un problema no se sabe resolver, lo mejor es encontrar un culpable. Es una máxima que ningún integrante de un gobierno propagandista puede olvidar.
La asociación que hace el gobierno nacional por boca de Berni entre inmigración y delincuencia en Argentina entraría dentro de la lógica contemporánea de las sociedades que reciben inmigración, si no fuera porque en Argentina el número de inmigrantes es bastante pequeño (ronda el 5%) y el nivel de inseguridad y violencia es desde hace tiempo un asunto vinculado a corrupción policial, fuerzas de seguridad insuficientemente depuradas tras la dictadura y una ramificación creciente del crimer organizado, más cerca de los círculos del poder que los círculos de precariedad que rodean al extranjero.
Tomemos sólo un dato: los extranjeros en las cárceles argentinas.
Si uno indaga entre las estadísticas disponibles, lo más frecuente es que en artículos o blogs se afirme que un 25% de los presos en Argentina es extranjero. Altísima y desproporcionada tasa respecto al número de extranjeros en el país (alrededor de un 5% de la población total). Rascando en la información, vemos que el dato se refiere a las cárceles federales, en las que hay unos 7.500 reclusos de los que 1.500 son extranjeros, y a presos condenados.
Sin embargo, el número real y total de presos en las cárceles es otro muy distinto. Sólo en la Provincia de Buenos Aires hay unos 30.000 reclusos de los que unos 900 son extranjeros, menos de un 3%.
Como en tantas ocasiones, los datos sobre inmigración y delincuencia acompañan muy poco los discursos, crecientes, que con objetivos electorales pretenden colocar la inseguridad en el terreno del enemigo externo. 
Es un juego peligroso que intenta proyectarse sobre diferentes audiencias. 
Las clases medias atemorizadas por oleadas de delitos cuya relación con la inmigración es escasa y casi doméstica: por ejemplo las familias con empleados en casa procedentes de países limítrofes. Su imaginario sobre la inmigración está construido sobre los cimientos de los medios y de las proyecciones mediáticas. 
Las clases populares, que sí conviven con la inmigración, viven escenarios de conflictos recurrentes y cotidianos. Son conflictos de convivencia en espacios de precariedad, pero fácilmente se canalizan a enfrentamientos "raciales" aunque en el origen haya simplemente diferencias en el uso del espacio. 
No es descartable que la inmigración forme parte de la agenda electoral en los próximos meses en Argentina, sobre todo si se instala cada vez con más fuerza la preocupación por la seguridad. 
Es un recurso sencillo para el propagandista político.
Y es un recurso que cuadra con el corazón de una sociedad entrenada en invertir los valores o en pervertirlos con una sonrisa en los labios. Puro cambalache.










4 comentarios:

  1. un poco tarde mi comentario, pero quiero destacar un detalle. Es un problema la inmigracion <> eso es cierto. No soy xenófobo ni discriminador, por el contrario, tengo amigos y familiares inmigrantes. Pero el problema no radica en que sean argentinos o inmigrantes, sino en el exceso y falta de control de los inmigrantes. En las villas sin exagerar habitan un 80% inmiigrantes. Con esto no quiero decir que hay que sacar a los inmigrantes y fin del problema, sino que tiene que haber politicas de control y VERDADERA inclusion, porque una persona extranjera radicada en una villa no sirve mas que para dar votos a quien le da planes sociales. Y lo que verdaderamente hay que lograr es que esa pobre gente que vive en la miseria consiga un trabajo digno y que genere produccion para el país, porque de otro modo la tendencia es a empeorar y generar mayor pobreza. La INCLUSION no debe terminar en los planes sociales o asignaciones familiares, sino que es donde recien empieza, el paso para lograrlo es generar verdadero empleo y para ello las politicas economicas actuales son contraproducentes, ya que apuntan a la mediocridad y el conformismo. Desempleo hay igual que siempre, pobreza, cada vez más, pero el indec no tiene en cuenta como desempleados a aquellos que perciben asignaciones y por ello la realidad se ve tergiversada. En fin, la inmigración no es "mala", sino que los controles y politicas actuales estan errados. A principios de siglo XX la poblacion argentina se lleno de inmigrantes, pero con la mentalidad de trabajar y producir y asi logramos ser una potencia mundial por un tiempo. Por que no se puede lograr nuevamente? Los problemas no radican el la gente que habita en la pobreza y extrema miseria, el problema está arriba, en los corruptos que solo pretenden llenarse los bolsillos durante su mandato, total despues se van a vivir como reyes con los bolsillos llenos a cualquier otro pais. Por supuesto el Ing. Macri no seria jamas la solucion para la Argentina, pero tampoco lo es el actual gobierno "NACIONAL Y POPULAR" que se jacta de su "decada ganada" cuando la miseria y pobreza en argentina la vemos crecer en la calle todos los dias los que salimos a trabajar honradamente (no como ellos).

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  2. Daniele Filippin, el primer hombre en el mundo que ha hecho un estudio detallado sobre la evolución demográfica en Argentina, analizando en detalle cada región y provincia, desde la época colonial hasta el presente.

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  3. Es muy delicado el tema, pero hay dos puntos fundamentales, Muchisimo control para el ingreso al paìs y deportar a todo el que cometa faltas con drogas, asesinato, robo, violaciòn. No es justo que eduquemos a nuestros hijos y que salgan a la calle y vean, y vivencien una idiosincracia que los lleva a riesgo de perder la vida. Con el mayor de mis respeto para todos aquellos que son gente de bien.

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  4. los cerdos solo entienden un lenguaje , el de la acción , y solo una palabra les infunde respeto FUERZA

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