sábado, 1 de septiembre de 2012

150.000 INMIGRANTES SE QUEDAN MAÑANA SIN ATENCIÓN SANITARIA EN ESPAÑA

Dentro de unas horas aproximadamente unos 150.000 inmigrantes según los cálculos del diario EL PAÍS, y unos 700.000 según las organizaciones sociales, se quedarán sin derecho a la asistencia sanitaria en España. 
La medida forma parte del plan de recortes económicos del gobierno conservador pero es, antes que nada, un mensaje. 
Durante años los extranjeros sin permiso de residencia pudieron acudir a las salas de los hospitales, a los ambulatorios de barrio y al médico porque tanto la educación y la sanidad formaban parte de derechos indiscutibles para todo ciudadano, sea cual sea su estatuto legal. 
En muchísimos casos, los inmigrantes sí han tenido papeles y documentación pero la perdieron al quedarse sin trabajo y en esos casos el mensaje cobra aún más potencia: si sirves, vives aquí; si no sirves, te vas.
Algunas regiones como Andalucía, Catalunya o País Vasco en las que reside una buena cantidad de extranjeros desde hace 25 años han dicho que no aplicarán la medida. Los sindicatos médicos han repetido que nunca dejarán de atender a un paciente. Las asociaciones de inmigrantes rechazan ser "ciudadanos desechables" o, lo que es lo mismo, "esclavanos", a medio camino entre la apariencia de un ciudadano y la esencia de un esclavo.
Posiblemente esta sea una de esas batallas de las que sacaremos algo mejor. No atender al enfermo, dejar morir al herido son actitudes que forman parte de un código tan repugnante que es difícil que cualquier político esté dispuesto a asumirlo con todo su coste. 
Pero en política todo es negociable y a cambio de abrir la mano para que finalmente sean atendidos en España casos que resultarán trágicos y leeremos en los diarios, el discurso del gobierno aporta su grano de arena a un clima de opinión en el que el inmigrante se acerca cada vez más a ser una cosa, un instrumento desechable y prescindible. 
Esa es la visión que impera en el discurso europeo: un extranjero-grúa, un extranjero-martillo, un extranjero-escoba. El inmigrante que sirve. No el inmigrante que vive. No el extranjero que habita, renueva la ciudadanía y la fisonomía del país. 
Esa visión de las cosas terminará por evaporarse, se irá como muchas malas ideas, por el camino de su inutilidad. La sociedad conformada por aluviones migratorios de cualquier punto del planeta es la sociedad de este siglo . En realidad es la sociedad de siempre. Es el origen de la CIUDAD. 
Todas las respuestas mezquinas de la política sólo prolongan el malestar y el desaliento de miles de emprendedores que llegan a trabajar y a crear. Ese tiempo ser irá pero mientras tanto conviviremos en esta generación con una nueva edición de nuestro permanente terror al cambio, nuestra inútil desconfianza al otro.

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