lunes, 9 de julio de 2012

¿QUIEN DIJO QUE "INMIGRANTE" ERA MALA PALABRA?

Mientras en Europa crece la aversión al inmigrante y resulta cada vez más popular para los partidos políticos estigmatizar al extranjero, en Estados Unidos las cosas no parecen tan claras. 
Cada nuevo acto político dirigido a la inmigración se convierte en un medidor de los apoyos sociales para el partido que habla. Y el color hispano creciente de la sociedad norteamericana hace que hablar favorablemente de la inmigración y proponer políticas que favorezcan a los extranjeros gane terreno. Eso es algo impensable al otro lado del atlántico.
Desde que Obama propuso, hace tres semanas, que los menores inmigrantes que entraron irregularmente con sus padres puedan obtener un permiso de trabajo una vez cumplan su mayoría de edad en Estados Unidos, se han publicado dos encuestas muy reveladoras de como están cambiando las cosas en el debate político sobre la inmigración.
De un lado, un estudio de la Universidad Quinnipiac sobre tres estados que serán claves en la elección de octubre:  Pennsylvania, Ohio y Florida. En Pennsylvania un 51% de los encuestados está a favor de la propuesta de Obama y un 41% en contra. En Ohio un 52% a favor y un 38% en contra. En Florida, un 58% a favor, un 33% en contra. Una semana antes, en Florida, Obama congregaba un 49% de apoyo. Después de su propuesta de documentar a los jóvene que entraron siendo menores en Estados Unidos el apoyo subió a un 58%.
Por su lado, NBC News, The Wall Street Journal y Telemundo realizaron una encuesta entre el 20 y 24 de junio en todo el país. Entre los encuestados, el 68% está a favor de la propuesta de Obama. Entre los encuestados latinos hablamos de un 87%. 
Las dos encuestas refuerzan la idea de que hablar duramente sobre inmigrantes no está dando buenos resultados en la opinión pública y, en eso, los republicanos tienen mucho que perder ante las próximas elecciones.

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