miércoles, 18 de julio de 2012

CERCA DEL 45% DE LOS INMIGRANTES LIMÍTROFES EN ARGENTINA TIENE EDUCACIÓN SECUNDARIA O SUPERIOR

Es un lugar común en cualquier sociedad que recibe inmigrantes atribuirles a éstos un estadio inferior de formación del que realmente tienen. Es como si el huesped, en este caso argentino, prefiriese creer que el boliviano, el paraguayo o el peruano forman parte de un club de perdedores que viene a Argentina a encontrar un futuro de dignidad. Cuesta pensar que pueden tener, incluso mejor nivel educativo que los nacionales. Pensar que el "otro" puede ser más diestro que el local, enardece. La asociación del "otro" al delito es mucho más aceptable.
Una imagen frecuente para mostrar la inmigración: el extranjero delinque
Los argentinos debemos saber que no somos los únicos en pensar así: españoles, franceses, británicos, alemanes o norteamericanos piensan lo mismo. Para estas sociedades, el extranjero que llega es casi un peón analfabeto. Y sin embargo, una vez y otra los datos muestran justo lo contrario: quien emigra, precisamente por la naturaleza emprendedora del proyecto, es normalmente el miembro más activo de la sociedad, el que aspira a más, el que se forma más.  En la última Encuesta sobre Migración, Fecundidad y Familia (Dirección Nacional de la Población de Argentina) realizada en 2011, y centrada en la mujer inmigrante, los datos son más que reveladores: casi un 45% de las mujeres bolivianas, paraguayas y peruanas tiene secundario completo o educación universitaria completa. En el caso de las peruanas, la proporción es mucho más alta: un 75% posee el secundario o el nivel universitario. Un 42% de las bolivianas. Casi un 30% de las paraguayas. No resulta extraño que cuando se pregunta a las madres inmigrantes cuál es la razón por la que piensan que Argentina es un buen país para sus hijos afirman, sin dudarlo ,que lo que mejor puede ofrecerles este país es su sistema educativo.

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