domingo, 10 de junio de 2012

VIVIR EN EL PÉNDULO

Algo que llama la atención de la vida en Estados Unidos es la fuerza con la que se mueve el péndulo en la vida de un inmigrante. Madre y padre piden a sus hijos, en el territorio promisorio de Estados Unidos, que tengan un perfil bajo, que no hablen alto, que cumplan cada una de las leyes. 
Durante buena parte de su vida María Gómez, la historia de una licenciada inmigrante en la Universidad de UCLA que sintió en su carne el miedo de la deportación, tuvo que estar instalada en el silencio de la extrema discreción. Pero ser algo en Estados Unidos, para un inmigrante, depende de un esfuerzo titánico. Estudiar, trabajar, emprender se transforman en apuestas a todo o nada, a color, a pleno. Las únicas salidas posibles. Es un péndulo que se traslada desde el sueño americano por el éxito a la pesadilla de la ilegalidad, de la apuesta arriesgada y a voz en alto con la cabeza bajada cada vez que se impone la circunstancia.

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