viernes, 29 de junio de 2012

ESPAÑA DUPLICA LAS EXPULSIONES DE INMIGRANTES

En el rato que tardes en leer esta nota, España ya habrá expulsado a un inmigrante.  Un ritmo frenético. Cada media hora el Gobierno español pone un inmigrante en la frontera y le señala con el dedo la puerta de salida. Son unos 50 inmigrantes al día; unos 6000 en el primer trimestre de este año. 

Sin duda, Mariano Rajoy es un fiel seguidor de la máxima que se impone en estos días: si atacas extranjeros, ganarás algo en las urnas. En 2011 el gobierno español expulsó a unas 11.000 personas por diversos motivos; la inmensa mayoría por estancia irregular o faltas administrativas.  Este año que corre, de seguir el ritmo de los primeros meses, España habrá expulsado en diciembre de 2012 a unos 24.000 inmigrantes, más del doble que el año pasado. Es un aumento de un 100%. Es mucho. Y es elocuente del tipo de discurso político que una parte de Europa quiere escuchar.
Si se trata de darle al español lo que quiere, el gobierno no quiere escatimar en tonterías. En expulsar inmigrantes parece que el gobierno de Rajoy está dispuesto a tirar la casa por la ventana. Entre enero y abril, el gobierno de Rajoy se ha gastado más de 10 millones de euros en los operativos de repatriación, según datos del gobierno contestando a una pregunta del grupo Amaiur. Eso es una media de unos 1.700 euros. El coste, para el gobienro, es asumible, sin duda: cada demostración de fuerza con la inmigración, cada movimiento que coloca al extranjero en la puerta de salida ante los focos de toda la sociedad tiene su rédito electoral, según los estrategas del PP
Y eso que la llegada de inmigrantes, precisamente a España, está bajando. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dice en sus perspectivas para 2012 que la inmigración a 23 de sus países miembros vuelve a subir, con la excepción de algunos socios todavía afectados por la recesión: España, por ejemplo.

Así figura en el informe «Perspectivas sobre la Inmigración 2012« presentado en Bruselas. En ese pequeño grupo de países se encuentran, además de España, Italia, Suecia y Australia, que no han vuelto a recibir inmigrantes coincidiendo con la lenta recuperación que ya experimentan la mayoría de países de la OCDE. A España, en 2010 llegaron menos inmigrantes: 430.000 personas, un 8 % menos que en 2009 y un 40 % menos que en 2008 (casi 700.000)

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