sábado, 5 de mayo de 2012

¿SE PUEDE PRESIDIR ESTADOS UNIDOS SIN HABLAR CASTELLANO?

El candidato republicano Romney está sufriendo las consecuencias de un dilema no resuelto. Es el que tienen los conservadores norteamericanos desde hace unos 30 años. 
Mientras la demografía hispana crece, aumenta la base electoral de los demócratas y se reduce la de los republicanos. Los republicanos se ven obligados, muy a su pesar, a construir un discurso nuevo hacia los hispanos y hacia la inmigración (el comunismo de Castro fue el centro de su discurso para el electorado cubano de Florida). Y eso sin perder el voto de un electorado blanco, conservador y empobrecido que se ha radicalizado mucho en los últimos años, precisamente por el discurso sobre la inmigración de los republicanos. Romney paga ahora las consecuencias. Estados como Nevada, Florida o Colorado, cada vez más importantes para ganar la elección nacional, muestran el poderío del voto hispano demócrata.
En su discurso sobre la inmigración, Romney tiene dos problemas: uno con su pasado y el otro con su presente.
Estudiantes latinos en New York protestan contra Romney por la Dream Act

En el pasado, apoyó la ley de Arizona como un modelo para toda la Unión. Una ley, recordemos, que convierte en delincuente al extranjero en situación irregular en el Estado. Se opuso tambien al proyecto DREAM ACT que patrocinan los demócratas para regularizar a los hijos de inmigrantes. 
En el presente, su campaña en los medios hispanos está siendo pésima y apenas si ha concedido entrevistas o reportajes a los grandes medios latinos. Su web ni siquiera está traducida al castellano. Las consecuencias son inmediatas: una encuesta del Centro de Investigación Pew para el Pueblo y la Prensa, dice que Obama supera a Romney con un 67% sobre el 27% entre los hispanos aptos para votar. Ese respaldo coincide con el 67% del voto hispano que el mandatario obtuvo en el 2008. Y ello a pesar de que Obama ha decepcionada ampliamente a los votantes hispanos, postergando una norma, la DREAM ACT precisamente que prometió para su primer año de mandato y aún no ha logrado llevar adelante.
Los republicanos están dispuestos a rectificar y han contratado seis directores de campaña en seis estados clave para acercarse al voto latino. Pero el cambio no se solventará con una web en castellano ni más fiestas con enchiladas. Es la forma que tienen de entender los Estados Unidos de este siglo lo que los republicanos tendrán que revisar para acercarse al voto hispano. Una asignatura que Europa, por cierto, lleva aún mucho más retrasada.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario