martes, 8 de mayo de 2012

¿CUÁNTOS VOTOS DEBE HOLLANDE A LOS INMIGRANTES?

¿Cuántos votos le deberá Hollande a los descendientes de inmigrantes y a los muchos colectivos que  habitan Francia, desde argelinos a nigerianos, desde camboyanos hasta haitianos?
La campaña electoral francesa y el choque televisivo del pasado 2 de mayo mostraron la inmigración como un objeto de debate, que viene siendo la forma europea de ver la cuestión extranjera. Pero si por un momento nos detenemos en la población inmigrante como un sujeto en el debate político europeo, la perspectiva cambia. Y algunos líderes políticos, como Hollande, parecen haberlo entendido.
Empecemos por un mito que los datos confirman: la inmigración vota izquierda (aclaremos que para sintetizar englobamos en el término "inmigración" un amplio conjunto de población que no siempre lo es estrictamente: son los inmigrantes y son sus hijos, que han nacido en Francia . Hay estudios de diferentes colores y matices, pero son mayoría los que están resaltando que la población inmigrante se inclina por las opciones políticas que menos la estigmatizan.
En Estados Unidos, lo hemos visto en este blog, varias encuestas resaltan el cambio demográfico en el país y las dificultades de los republicanos en remontar esa realidad en varios estados.
En Francia, un documento titulado “La fabrique du citoyen. Origines et rapport au politique en France de Vincent Tiberj y Patrick Simon del Ined (Instituto Nacional de Estudios Demograficos) analiza la relación entre el origen étnico o nacional y el sentido del voto: dime donde naciste y te diré a quien votas. Algunas conclusiones nos indican que en la ajustada de victoria de Hollande la mano del extranjero  quizás haya tenido un papel más que anecdótico.
Niqab francés. Foto de Noticias Vina

Primera conclusión: aunque ligeramente, el interés por la política de los inmigrantes que llegaron adultos, de los que llegaron niños, de los descendientes de parejas inmigrantes o de los descendientes de parejas mixtas es mayor que el del resto de la población.
Segunda conclusión: la mayor parte de la población originaria de Norte de África, África Subsahariana, Latinoamérica, España, Portugal se inclina por el voto a la izquierda. Entre los inmigrantes del África subsahariana, más de un 32% se inclina por el Partido Socialista y más de un 45% entre sus descendientes. Datos similares arroja la importante colectividad argelina: un tercio entre los primeros inmigrantes se inclina por la izquierda y casi el 50% de sus descendientes. Es raro el caso de una colectividad que supere el 10% de votantes por Sarkozy o por Le Pen, salvo en el caso de los inmigrantes adultos del sudeste asiático, entre quienes derecha, centro e izquierda guardan una misma proporción. El electorado que no se manifiesta es muy amplio en todo caso. Sea como sea, una parte muy importante (considerando que un 89% está inscrito en el censo electoral) de los descendientes de inmigrantes nacidos en Francia y, por tanto con pleno derecho a voto, se ha inclinado por Hollande.
Tercera conclusión: ¿qué tiene la izquierda para atraer el voto inmigrante? Hasta ahora los hechos demuestran que los partidos socialdemócratas en Europa son tan capaces como los de derechas de políticas duras, elocuentemente duras, ante la inmigración, a veces por convicción a veces por puro interés electoral. Casi siempre por las dos. El propio Hollande fue moderando su discurso durante la campaña respecto a la inmigración para no asustar a una gran parte de la sociedad francesa irascible ante el inmigrante. Incluso se permitió, en el debate televisivo, acusar a Sarkozy por el supuesto coladero que supuso su mandato: 200.000 inmigrantes por año, según Hollande.
Sin embargo hay algo que pesa de modo muy profundo en el voto del extranjero y que se está produciendo en Estados Unidos según algunos trabajos que apuntan en esta dirección: cuánto más me estigmatices, más me rebelo.
Así el discurso anti inmigración que la derecha exhibe como mecanismo de conquistar las clases medias más decepcionadas, provocaría que aumente el caudal de voto "étnico" de la izquierda, siempre y cuando lo sepa manejar. Lo que no sucede tantas veces. La pregunta que inicia el párrafo no se responde, por tanto, con lo que tiene la izquierda sino más bien con lo que le sobra a la derecha y que le puede pasar futuras y mayores facturas. El inmigrante, ante los ataques, tiende a desarrollar su instinto de supervivencia y rebelarse contra quien lo discrimina, en el discurso sobre todo. Algo que podría tirar por tierra la tésis más socorrida de la mayor parte de los socialdemócratas españoles: la inmigración no da votos. No los da entre una parte de los locales, pero sí los da, y los dará, entre los inmigrantes. Se abren las calculadoras; a ver quién da más votos.

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