viernes, 18 de mayo de 2012

600 EUROS POR LA MUERTE DE UN INMIGRANTE

En el año 2007 un ciudadano de Nigeria murió durante un vuelo de repatriación desde España. La policía lo amordazó para evitar que mordiera a los agentes, una práctica habitual en las repatriaciones, como atar de manos o pies a los inmigrantes e, incluso, facilitarles sedantes como en aquel vuelo de 103 inmigrantes que fletó el Gobierno de Aznar en 1996 y a quienes atiborró de barbitúricos.
Hoy la Fiscalía ha pactado imponer a los policías que amordazaron al ciudadano nigeriano una multa de 600 euros, el valor de la infracción que realizaron y que terminó con una persona muerta. 
El informe de la autopsia fue de gran ayuda para esclarecer la muerte. Según los médicos, ésta no se debió a la mordaza ni al vuelo sino a "una segregación anormal de catecolaminas, una sustancia asociada al estrés que produce el cuerpo de manera natural, y que en dosis altas por sí sola puede causar la muerte". Fueron las catecolaminas, pues, y no el maltrato lo que produjo la muerte del inmigrante. Es a ellas a las que debemos responsabilizar.

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