domingo, 25 de marzo de 2012

QUÉ ALIVIO, EL ASESINO DE TOULOUSE ERA UN ISLAMISTA!

La comparación que hace Javier Valenzuela (El País) entre los titulares de la matanza de Oslo hace unos meses y los asesinatos en Toulouse no puede ser mejor. 
LE FIGARÓ: "La fría determinación del asesino de Oslo" (Recordemos que el criminal noruego era autor de un infumable ensayo de extrema derecha y apuntó con toda claridad a atacar a un grupo de jóvenes socialistas por la complicidad de éstos con las razas menores)
LE FIGARÓ: "Mohammed Merah, 23 años, terrorista islamista, 7 muertos" (Recordemos que los crímenes de Toulouse y Montauban empezaron siendo descritos en la narración de la campaña electoral como crímenes de un enfermo racista (se barajó la pista de extrema derecha) hasta que se descubrió el asesino, momento en el que pasó a ser un atentado terrorista yihadista.

El crimen de Toulouse ha enseñado el rápido uso interpretativo que ofrece la enfermedad de la sociedad. No importa mucho cuál sea el virus en realidad: importa que yo pueda sacar partido de la pastilla que doy para tratarlo. 
Tanto el asesino de Oslo como el de Toulouse responden a una patología propia de una sociedad en crisis que focaliza en el otro la amenaza y el enemigo. Sea el discurso racista o sea el discurso islamista (suponiendo que ambas narraciones de la realidad no estén sumamente conectadas, como lo están), pareciera existir una enfermedad previa, más animal y menos civilizatoria: el miedo y sus reacciones. Pero el discurso político se mueve mejor en las explicaciones que le convienen y no en la reflexiones antropológicas. Así que el crimen islamista de Toulouse cumple todos los requisitos para que Sarkozy saque partido, que es de lo que se trata.

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