viernes, 30 de marzo de 2012

EUROPA QUIERE PROTECCIÓN

Geert Wilders, el líder de la extrema derecha holandesa, cuyo apoyo es clave para que se mantenga el gobierno de centro derecha, ha levantado una nueva bandera que le puede reportar tantos beneficios electorales como le dio su cruzada contra el islam y los extranjeros.


Wilders habla a sus seguidores (un millón y medio) y promete mantener los beneficios fiscales del país, desmantelar la ayuda al desarrollo para mantener otras políticas sociales o luchar por los derechos de los jubilados.


En realidad, la propuesta de Wilders, como la del conjunto de fuerzas de extrema derecha que suman apoyo en Europa, se resume en una sola palabra. Una palabra que evoca un tiempo perdido en el pasado y que moviliza una fuerte nostalgia colectiva: Wilders propone protección. 
El discurso de extrema derecha dispara en todos los sentidos, pero encuentra dianas en jóvenes desencantados de un futuro que llega para ponerse peor. Encuentra diana en los viejos, cada vez más temerosos de un futuro de pensiones bajas, barrios degradados y vecinos pobres y extranjeros.


La palabra por la que Europa llora es protección. Y está dispuesta a escuchar a cualquiera que se la prometa.




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