viernes, 9 de marzo de 2012

"DEMASIADOS EXTRANJEROS"

En su batalla por conservar su empleo como Presidente de Francia en las próximas elecciones del 22 de abril (y la segunda vuelta el 6 de mayo), Nicolás Sarkoz busca seducir el voto de la ultraderecha, clave para derrotar a su rival socialista, Hollande.
A medida que avanza la campaña, Sarkozy va focalizando la atención de la audiencia en la siempre inquietante figura del extranjero. Y su capacidad de sintetizar es efectiva y primitiva: "Hay demasiados extranjeros en Francia".
Vuelven los tiempos del chauvinismo
Lo ha dicho varias veces y supo sacarle un partido extraordinario el pasado martes en TF2 cuando detalló las conclusiones que saca de su propia afirmación: los extranjeros tendrán que demostrar diez años, y no cinco como hasta ahora, su residencia para recibir ayudas públicas.
También afirmó que reduciría a la mitad el número de inmigrantes. Y, en boca de Sarkozy, antiguo ministro del Interior, la frase "reducir a la mitad" evoca tanto la lucha contra el mal y contra el delito...
"Nuestro sistema de integración funciona de mal en peor, porque tenemos demasiados extranjeros en nuestro territorio, ya no podemos encontrarles vivienda, empleo, escuela", dijo Sarkozy.
La visión del inmigrante que presenta Sarkozy es la de un extranjero que consume servicios, que demanda ayudas, que tensa, en difinitiva, las cuentas públicas más de lo que ya pueden soportar.
Pero los datos no corroboran las afirmaciones de Sarkozy. Una investigación de una universidad francesa sobre los costes y beneficios de la inmigración se toma el trabajo de contabilizar los costes de la inmigración y los compara con los beneficios que aporta.
* Pensiones y cotizaciones sociales. Los extranjeros en Francia reciben unos 16.300 millones de euros en pensiones, pero aportan a la Seguridad Social 26.400 millones.
* Desempleo y renta. Los extranjeros reciben 5.000 millones de euros en subsidios de desempleo, pero aportan por sus impuestos de la renta y por los impuestos a los beneficios del capital unos 6.800 millones de euros.
* Ayudas y consumo. Los extranjeros reciben 1.700 millones de euros en subsidios para la inserción, pero aportan unos 18.400 millones por consumo. Por cada euro que recibe del Estado un inmigrante de bajos recursos en Francia, un inmigrantes de renta media transfiere al estado 10 euros por IVA o impuestos al consumo.
En total, los costes de la inmigración medidos en dinero para el Estado en Francia rondan los 47.000 millones de euros. Y los beneficios por su presencia en términos de impuestos o consumo se estiman en 60.000 millones. Un saldo favorable de unos 12.000 millones de euros a la presencia del extranjero que, sin embargo, no convence a nadie. Los números no pueden ante las emociones y la frase "hay demasiados extranjeros en Francia" es un fantástico instrumento para catalizar el estado de ánimo de un país que sigue buscando en el turco la cabeza a la que culpar.
Las iniciativas que proyectan endurecimiento ante los extranjeros están siendo peligrosamente funcionales a la captación de votos en las democracias europeas. Sarkozy necesita subir el tono contra el forastero para evitar la pérdida de votos que supone para su candidatura el atractivo de la ultraderechista Le Pen.
En el mismo corazón de Europa, el gobierno de Merkel acaba de reconocer que retirará las ayudas para la inserción (unos 364 euros mensuales) a los europeos "recién llegados", normalmente parados jóvenes de Grecia, España o Italia. De nuevo, la iniciativa que permite consolidar la idea de que hay muchos extranjeros y lo poco que hay debe ser para los de casa resulta cada vez más atractiva para líderes políticos con la máxima responsabilidad. Desean ganancia de votos y su producto (la oferta de ilusión) se ha devaluado considerablemente. la lucha contra el extranjero puede ofrecer nuevos rendimientos. Igual que sucedió con los orígenes de la familia paterna del presidente francés. Su padre, Paul Sarkozy, un aristócrata húngaro exiliado en varios países de Europa, era depositario de títulos y fortunas que venían de 1628 (expropiadas mucho después por el regimen comunista de Budapest) cuando su antepasado fue premiado por su activa participación en la guerra contra los turcos y contra el Islam.  




1 comentario:

  1. El tema de la inmigración es muy complejo, hay opiniones de todo tipo y llegar a un acuerdo es una misión casi imposible. Hay muchos países que dan ayudas inmigración y no me parece mal siempre y cuando sean justificables ya que si se dana la ligera luego pasa lo que pasa... tampoco me parece bien que para conseguir votos se utilice la inmigración como el pilar del discurso ya que hay muchos inmigrantes que generan beneficios en un país.

    Un saludo,
    M

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