jueves, 29 de marzo de 2012

CAPUCHAS, TURBANTES Y MUCHA DESCONFIANZA

Hace un mes un joven de 17 años llamado Trayvon Martin murió en Orlando (Florida) por un disparo en la cabeza. El autor fue un voluntario de una patrulla ciudadana. Estas patrullas merodean por los barrios bajo la supuesta misión de ofrecer seguridad a los vecinos. Trayvon cumplía dos requisitos fundamentales para ser sospechoso de algo en Estados Unidos: era negro y llevaba capucha.
Las hoodies son unas sudaderas muy usadas por los adolescentes de cualquier condición, pero están asociadas sobre todo a los adolescentes negros y a la vida en los barrios. Más que una prenda de modo, se ha convertido en un sello social.
El autor del homicidio es un hombre llamado George Zimmermann, un voluntario de unas patrullas que se amparan en una ley de nombre sugerente: "Defiende tu posición". Los voluntarios pueden dar respuestas letales ante una potencial amenaza.
El uso o no de capucha puede ser importante si de lo que se trata es de ser o no sospechoso de algo. La capucha hace que el ciudadano que la usa tenga su propio código.Y eso puede ser un riesgo en una sociedad que busca uniformidades. En varios países de Europa, el uso del burka o el uso del chador también han sido interpretados como una amenaza. Demasiado foco en la apariencia del otro y muy poca atención a la susceptibilidad propia.

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