domingo, 18 de diciembre de 2011

EL ESPEJO ITALIANO: LAS CONSECUENCIAS DEL DISCURSO POLÍTICO SOBRE LA INMIGRACIÓN

En el reportaje EL FANTASMA DEL HOMBRE BLANCO el diario EL PAÍS hace un buen relato sobre las consecuencias que está teniendo el discurso sobre la inmigración en Europa. 
Se refiere al caso del Italia y la noticia es una manifestación contra el racismo en Florencia. El transfondo son los últimos actos de violencia cometidos contra extranjeros. Un campamento de gitanos arrasado en Turín; dos senegaleses asesinados en Florencia son los hechos que dispararon cierta indignación popular. 
Pero antes de apretar el gatillo, ¿qué era lo que tenía en la cabeza el hombre blanco?, ¿cuántas palabras y tópicos había escuchado antes por boca de políticos, opinadores profesionales, propagandistas o directores de periódico sobre el extranjero y sus amenazas?
El reportaje se pregunta sobre el hilo conductor que hay entre la palabra de los políticos, sosteniendo un discurso (activo o pasivo) de recelo al extranjero, y la acción posterior, el hecho violento, la pelea o el asesinato, el escarnio o la marginación.
El reportaje habla de Italia pero con la misma claridad podría hablar de lo que está sucediendo en España desde hace tiempo: cuando en 1992 fue asesinada la dominicana Lucrecia Pérez a manos de un trío de ultraderechistas en una discoteca abandonada de un barrio residencial de Madrid, hacía meses que los políticos del distrito jugaban con las palabras ante un vecindario inquieto con la presencia de dominicanos; comprendían la inquietud "ante los ruidos"; "tomarían medidas"; "no permitirían que el barrio se convirtiese en un campamento". Pero los dominicanos en ese barrio, sólo limpiaban casas, arreglaban jardines y , eso sí, se reunían en una plaza, visibles ante todos. Nadie atendió a ese pequeño y clave desafío.
Desde entonces hasta ahora casi todos los partidos en España y en distintos espacios y territorios han seguido jugando con las palabras. Vinculando algunos males a la inmigración pero protegiéndose de las críticas con un discurso vacío sobre la "integración". 
Desde entonces hasta ahora no hubo año en el que se dieron uno o varios sucesos que mostraban hasta donde podía llegar el malestar y la ansiedad ante el extranjero. En Barcelona, en Madrid, en Valencia, en Murcia, en Gerona, en Sevilla se han ido sucediendo, a veces con más repercusión y a veces con más silencio, homicidios, palizas, peleas, "razzias" y un largo catálogo de agresiones. Los políticos siempre se han distanciado de esos actos y los han condenado.Pero nunca suelen hablar de su responsabilidad en el ambiente previo, en los momentos previos al disparo. No suelen hablar de la piedra que tiran y la mano que esconden.

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