lunes, 28 de noviembre de 2011

INMIGRANTES TRAS LAS ELECCIONES DEL 20 N: Recomendaciones para futuros candidatos


Gracias a las pasadas elecciones del 20 de noviembre en España, el futuro candidato a cualquier cargo electo en España sabe ya con total claridad lo que debe decir o no decir cuando se habla de inmigración.



La inmigración y toda la agenda de la “cuestión extranjera” se ha paseado con levedad por la pasada campaña electoral española, pero su levedad no debe confundirse con irrelevancia.

Tal como afirmaron las responsables de las campañas electorales del PSOE y del PP (Elena Valenciano y Ana Mato), “esta campaña se estudiará como un ejemplo de comunicación política”. 

Así que en VOTOSINMIGRANTES nos disponemos a sacar las lecciones oportunas de la ejemplar campaña.

Gracias al silencio de los políticos, a sus eventuales exabruptos, a la delgada línea que divide el oportunismo de la irresponsabilidad, el candidato o la candidata que pretenda hacer carrera en futuras elecciones dispone de un catálogo completo para orientarse en un asunto siempre tan espinoso como el de los extranjeros y su presencia en España y en Europa.



8 son los “mandamientos” que hemos rescatado de la pasada pugna electoral para que un candidato de cualquier partido y en el futuro inmediato sepa como arreglárselas en un debate que parece no gustar a nadie.

Primer mandamiento: “Si atacar al inmigrante te da votos, adelante”. Esta es la primera lección que hay que aprender y se ha convertido ya en una regla infalible. Poblaciones como Badalona, Salt, Hospitalet o Murcia son algunos de esos lugares en los que hemos vuelto a comprobar que la inmigración entusiasma a los partidos como instrumento electoral, esto es, como un conjunto de recursos oratorios para atraer un electorado, consolidarlo o no perderlo.

Segundo mandamiento: “Salvo que te dé votos, del extranjero mejor ni hables”. Los debates televisados, los programas electorales y las declaraciones durante la campaña no dejan lugar a dudas: lo mejor es no hablar de este tema. A pesar del alto voltaje de la temática y del indudable uso recurrente del asunto durante varios años, de los inmigrantes apenas hemos oído hablar si no fuera por las abundantes referencias a “primero, los de casa”.

Tercer mandamiento: “Para diferenciarte de tu contrincante, sólo hace falta que cambies algunas palabras: el enfoque es el mismo”. Mensajes, acciones, propuestas, gestos o declaraciones de diferentes líderes políticos nacional, regional o localmente muestran lo estrecho que es el margen de las propuestas de los principales partidos. "Rigor", "seguridad", "diversidad", "integración" forman parte del puñado de palabras que se reparten a la hora de redactar el programa. Pero el espíritu de los partidos como el PP, el PSOE o CiU se parece cada vez más: el inmigrante es un problema y complica la comunicación con el electorado.


Cuarto mandamiento: “Si estás en la derecha, sacarás más partido del asunto”.  Los partidos que mejor gestionan el tema (desde el punto de vista de sus objetivos electorales) son el PP y CiU. El PP sacó gran partido de los temores ante el inmigrante, incrustados ya en la comunidad, en las pasadas elecciones locales. CiU hizo lo propio en las generales. En algunas poblaciones, donde sube CiU con fuerza, no sube PP ni Plataforma x Catalunya. Allí donde CiU no sube con fuerza, el PP ha crecido y, en algunos casos, Plataforma x Catalunya. Los candidatos que apuestan a valores “conservadores”, estén donde estén, navegan mejor (en términos de votos) en las aguas de la inmigración.

Quinto mandamiento: “Si quieres perder las elecciones, habla de diversidad. Si quieres ganar, habla de seguridad y rigor. Si quieres arreglar algo, habla de la complejidad que hay que gestionar”.  La agenda de la diversidad de los partidos políticos, que se aproximan a los inmigrantes desde una visión folclórica, es anticuada y contraproducente. La agenda de la seguridad, por el contrario, parece infalible: un par de insinuaciones, unos folletos “incorrectos” y el resto es muy sencillo: más inmigrantes más delincuencia. Si eres de esos candidatos empeñados en arreglar las cosas, es la agenda de la complejidad la que los partidos deben empezar a manejar.

Sexto mandamiento: “Si quieres gobernar tranquilo este tema, consigue un puesto en el Gobierno central; en los ayuntamientos está el conflicto”.  Incluso hoy, con una crisis de dimensiones épicas y con una necesidad imperiosa de gestionar bien los recursos, los diferentes ámbitos de la administración no logran una distribución equitativa de responsabilidades: el estado central decide el flujo de personas y el estado local debe asumir los servicios para esa nueva población. El gobierno central hace campañas y los poderes locales tienen que atender demandas. Y nada de esto se ha debatido.

Séptimo mandamiento: “No ignores los grandes cambios, si son buenas noticias: Si un cambio trascendental ha generado la inmigración es la incorporación de la mujer al mercado laboral” (y de eso puedes hablar) Una gran ventaja de la inmigración a lo largo de los últimos 25 años ha sido promover un cambio sociológico radical que permitió incorporar masivamente la mujer al mercado de trabajo, facilitar el ascenso social de millones de españoles y rejuvenecer la pirámide de población. Puedes hablar de ello: son conclusiones “correctas” y asumibles por el electorado.

Octavo mandamiento: “Ignora el asunto, si genera malas conclusiones. Si un desastre trascendental ha generado la inmigración es que ha servido para “tapar” problemas que ya existían” (de eso, mejor no hables) La inmigración ha jugado el papel de una alfombra bajo la cual se han ocultado problemas estructurales de la economía (baja productividad, falta de desarrollo tecnológico): la mano de obra barata permitió sostener buenos beneficios sin invertir demasiado. Pero también sirve para tapar inequidades preexistentes en la educación o en el habitat: el fracaso escolar es un mal español mucho antes de que llegaran extranjeros; la deficiente política residencial para los recién llegados fue igual de deficiente que la de los años 60 y 70 con los propios españoles.

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