sábado, 6 de agosto de 2011

LA VENA QUE EUROPA SE ABRE EN GRECIA

Grecia lleva más de un año construyendo un foso que tendrá 120 kilómetros de largo, 30 metros de ancho y 7 metros de profundidad.  Es una medida para impedir la inmigración de Turquía, insostenible según el gobierno. La noticia ha sido cubierta en todos los medios y, en buena medida, con  tono escandalizado gracias al coste de las obras. La Unión Europea financia el proyecto con 230 millones de euros.
Uno de los argumentos más difundidos por el gobierno griego (y amplificado por los medios) para abrir la tierra con ese rasguño es el control de la inmigración ilegal. "Nueve de cada diez inmigrantes «irregulares», es decir ilegales, entra en Europa a través de las fronteras griegas", llegan a decir los medios (ver ABC) .
Según las informaciones, la agencia europea FRONTEX dice que la situación es insostenible en el delta del rio Evros, la frontera fluvial que parte la región de Tracia y separa Grecia de Turquía. 
Sin embargo, la mayor parte de la inmigración irregular en Grecia no entra por esa zona. Entra por los aeropuertos con visados de turistas obtenidos en los consulados de Moscu, Skopje, Belgrado, Tirana o Istanbul. Por Albania entra la mayor parte de la inmigración. Y en Grecia, según las últimas estadísticas disponibles hay más de 300.000 permisos de trabajo de albaneses contra apenas unos 1.000 de turcos.
Puesto de observación en la frontera entre Grecia y Turquía, en Tracia
Entonces, ¿por qué tanta atención sobre esa frontera? Las razones son diversas y no todas tienen que ver exactamente con la inmigración, pero es este asunto en el que deliberadamente se centra la comunicación del gobierno de Atenas.
El foso que construye Grecia es un proyecto acariciado por los militares desde hace varios años con el fin de mejorar el control del delta del río Evros a menor coste; es una zona por donde entran importantes cantidades de droga procedente de Turquía y Oriente Medio. El foso se construye en una región de frecuentes inundaciones así que no son pocos los ingenieros que defienden la obra como contencion a las riadas del Evros (el foso "acompañará" el curso del río).
Es cierto que Grecia tiene un alto número de solicitantes de asilo en situación irregular (hay que aclarar que mientras la Unión Europea concede el 25% de las solicitudes de asilo, Grecia otorgó 372 para 20.000 demandantes, algo que ha criticado ACNUR en varias ocasiones) de Bangladesh, Irak o Pakistán que entran por Turquía, pero desde Albania, Rusia o la ex Yugoslavia pueden entrar 10 veces más. 
Sin embargo, "el discurso" sobre el control de la frontera física, especialmente aquella que nos separa del mundo más allá de Europa, es un potente estimulante electoral. Aunque suicida, la nicotina xenófoba provoca una muerte lenta pero aceptablemente imperceptible.
"La capital griega se ha convertido en un vertedero de miseria humana y no puede absorber más inmigrantes ilegales", aseguraba el prefecto de Atenas, Yannis Sgouros, en la prensa hace unos meses. 
En noviembre del año pasado ganó mucho apoyo en las elecciones locales de Atenas el partido de extrema derecha Jrisi Avgi (Amanecer Dorado), cuya bandera es la ideología neonazi, el racismo, la xenofobia, la expulsión de los inmigrantes y el cierre de fronteras. Un año antes, la extrema derecha griega se hacía un hueco en las elecciones al Parlamento europeo. En 2007, el partido Alerta Ortodoxa Popular (LAOS) se convirtió en el primero de extrema derecha en llegar al Parlamento desde 1974.
Un contexto propicio para que la inmigración suba escalones en el debate nacional. Hoy, en medio del incendio, de nuevo el extranjero se convierte en la causa del desastre. La promoción del foso en la región de Tracia (la misma de Espartaco, la misma donde la leyenda dice que cuando nace un niño debemos llorar por todo el sufrimiento que ha de vivir) tiene todas las características del debate artificial sobre el extranjero con el que algunos líderes europeos parecen entretenerse y entretener al electorado.
Es tal el músculo que se quiere mostrar que en los comunicados públicos del gobierno griego se menciona el esfuerzo titánico que se está haciendo para construir el foso: en 210 días han trabajado 452 soldados, 12 oficiales durante 156.000 horas (aunque un cálculo sencillo muestra una hora por día y por soldado) es un esfuerzo, pero suicida. Sobre todo para la economía del continente. En Alemania, por ejemplo, con 5 millones de turcos de esos que amenazan la seguridad de los griegos, se consumen 72.000 toneladas de dönner kebap en 1.300 restaurantes callejeros, lo que supone unos 2.500 millones de euros, más de lo que mueve Mc Donald, Burger King o Möven Pick en Alemania. No debería Europa seguir poniendo fosos a las nuevas oportunidades ni a la sangre nueva.


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