domingo, 7 de agosto de 2011

ÉRASE UNA VEZ OCCIDENTE

En el periódico alemán Der Spiegel, el columnista Jakob Augstein desde el corazón mismo de Europa, sentencia que Estados Unidos ya no es una nación de Occidente. Es un artículo en el que repasa con lucidez las razones de esa afirmación. 

"El hombre de Vitruvio", Leonardo da Vinci, 1487

* La primera es que el poder de la nación recae en una élite reducida, embarcada en un militarismo exasperante, fértil en desgracia y dividendos. Algo que no sucedería en Europa... 

* La segunda es que la concentración de la riqueza es cada vez mayor (el 1% de los ricos posee el 40% de la riqueza del país - hace 25 años el 12% más rico poseía el 33% de la riqueza) y ricos y empresas son más reacios a comprometerse con el resto de la sociedad. Appel, por ejemplo, tiene 76.000 millones de reservas en los bancos, más que el gobierno de EEUU, pero los republicanos se niegan a subir impuestos... Algo que no sucedería en Europa... 

* La tercera "prueba" de que Estados Unidos ha dejado de ser Occidente y de encarnar los objetivos y valores de justicia, libertad, igualdad, es el ascenso de una palabra, según el autor, alejada de la cultura política norteamericana: EL ODIO. Algo que no sucedería en Europa...

Augstein lo afirma con convicción: Estados Unidos ya no es Occidente. Y recomienda que, mientras más se aleje Estados Unidos de ser ese "Occidente" mítico que ya resuena como una vieja y pasada época, más los europeos deben volver la mirada hacia sí mismos: "We must protect our political culture, our institutions and our state. The success of Thilo Sarrazin, with his anti-Muslim message, shows that even Germany isn't free of the kind of cultural coldness that can eventually ossify the vital functions of the political system". 

Si no fuera por la asombrosa incapacidad para la autocrítica respecto a lo que está pasando en Europa que destila toda la columna, Augstein acierta cuando dice que occidente "ya no existe". 

Europa, junto a Estados Unidos, ofrece cada vez más variopintas muestras de la descomposición acelerada de algunos de sus valores occidentales y fundacionales.

 

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