jueves, 4 de agosto de 2011

CUANDO EL FANATISMO AVANZA ES PORQUE NADIE LO PARA


Cada vez que un fanático da un paso adelante es poque alguien "razonable" ha dado un paso atrás. El reciente informe de la inteligencia española (CNI) hecho público por el diario EL PAÍS es ilustrativo del peligroso camino libre que dejamos a cualquier versión fanática de cualquier idea. 
Con la sensación aún caliente de la masacre de Utoya, e inquietante por la benevolencia con la que se mira el fanatismo que no sea yihadista, acaba de hacerse público el documento “Los musulmanes y las comunidades musulmanas de España”. 
En él, los ministerios de Interior y Justicia señalan que, si bien es un hecho que Marruecos trata de controlar la integración de los chicos marroquíes a través de las clases de lengua y religión, eso sucede porque las Comunidades Autónomas que tienen las competencias de Educación (y precisamente donde hay más inmigración) no cumplen con su deber liderando esa formación. Y en buena medida, según el informe, porque "se percibe al Islam como amenaza y un asunto de extranjeros". 
Es recurrente la queja de funcionarios autonómicos o locales sobre la "calidad" de los imames de las mezquitas y sobre su prédica que no se juzga ni democrática ni equilibrada. Pero resulta que ese "púlpito" debería estar ocupado por la educación pública y abandonado a cualquier predicador de la discordia.
Es una lección vieja sobre la facilidad con la que prolifera el discurso de la negación cuando no se tiene preparado un discurso sobre la construcción.


 
¿Islam, cosa de extranjeros?

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