sábado, 7 de mayo de 2011

INMIGRANTES EN LA SANIDAD: EL DISCURSO DE LAS EMOCIONES

"¿Cuánto nos cuestan los inmigrantes?" es una pregunta que suele diseminar la estrategia conservadora para quebrar la fidelidad de los electores perjudicados por la crisis con los partidos progresistas. Con esa pregunta, y varias falaces respuestas, se expande sin necesidad de fundamento la creencia de que, en la crisis, los extranjeros "reciben más".

  • A veces se trata de argumentos aparentemente objetivos, argumentos de autoridad, basados en datos incuestionables: "El paro inmigrante cuesta ya al Estado 59 millones, un 33 por ciento más que en 2005". Esa fue una noticia publicada por el diario EXPANSIÓN en septiembre de 2006, bastantes meses antes de percibirse la crisis. Se basaba en un estudio de La Caixa que afirmaba que sin extranjeros, la economía catalana caería un 0,6% al año. Pero los medios más conservadores resaltaban que "no todos los efectos de la inmigración eran positivos". 

  • Otras veces es el rumor local el que corre con velocidad, cabalgando sobre pocas pero contundentes afirmaciones: "los extranjeros abusan de la sanidad". "A los extranjeros les están dando todas las ayudas". "Van más al médico". Hay una historia que corre en la Red cuya protagonista es una supuesta madre marroquí inmigrante que logra unos 1700 euros de ayudas mensuales e infinidad de beneficios. Su estancia en cualquier bloque de pisos de la periferia urbana española parece más propia del Club Med según el fantástico relato.

  • Por fin, después de que las emociones de los perdedores de la crisis han sido bien maceradas con condimentos como el recelo, la frustración o la rabia, llegan partidos como el PP y recogen los frutos condensando en un titular el sentimiento de muchas personas: "Hay que limitar las ayudas sociales a los inmigrantes que no estén arraigados". Esta es la propuesta con la que el Partido Popular de Lérida, por ejemplo, ha empezado la campaña y que ha tenido eco nacional. "Los inmigrantes que no trabajan," dice el PP, "son una carga para la sociedad en detrimento de aquellas personas que han cotizado durante muchos años y que ahora, con la crisis, están dejadas de la mano de Dios porque se tiene que ayudar a los que acaban de llegar. No creemos que sea justo. Los inmigrantes que llevan poco tiempo en España y que han perdido el empleo pueden ir a buscar trabajo a otro país”.


Inmigrante en consulta médica

Uno de cada tres españoles piensa que los inmigrantes abusan de la sanidad y, por eso, disminuye la calidad de los servicios.

Los datos dicen todo lo contrario:

1. Los españoles acuden más al médico que los inmigrantes. Esto lo corroboran varios informes. Un estudio hecho en Aragón dice que mientras el extranjero acude como media unas 4 veces al año, el español acude 6 veces.

2. Los españoles consumen más medicamentos que los inmigrantes. Los españoles gastan una media de 236 euros al año en medicinas frente a los 81 euros de los inmigrantes. Entre paréntesis: los varones españoles consumen 8 veces más andipresivos que los varones inmigrantes.

3. Los españoles van más al médico especialista que los inmigrantes. Mientras casi 9 de cada 100 españoles fue al especialista en las últimas dos semanas, menos de 6 extranjeros lo hicieron. El estudio Fundación Ciencias de la Salud constata que, salvo en las urgencias, los españoles van más al médico (general,  especialista, odontólogo).

4. Los españoles tienen más enfermedades crónicas que los inmigrantes.  Más del 50% de los españoles tiene una enfermedad crónicas o varias. Entre los inmigrantes, esa tasa se reduce a 29,6%. Lo afirma un estudio del Ministerio de Sanidad sobre inmigración y salud. También un estudio reciente realizado en Canarias. 

5. El gasto sanitario por inmigrante es menor al gasto sanitario por español. El informe se basa en que los inmigrantes se concentran en un tramo de edad relativamente joven, entre 27 y 45 años, con lo que consumen de la sanidad mucho menos de lo que aportan en sus cotizaciones.

Sin embargo, hace tiempo hemos aprendido que no son los datos los que convencen cuando hablamos de emociones.

Así, mientras la estrategia de la derecha explota con maestría el ambiente de frustración y las emociones que se respiran en servicios de la sanidad pública (en los que se dan cita, entre  otros,  profesionales sanitarios jóvenes con incierto futuro laboralprofesionales sanitarios funcionarios con reducciones de salario que juzgan injustas, usuarios mayores, pensionistas, personas en paro, enfermos crónicos sin recursos, aumento de los controles en los gastos de material de salud y por lo tanto mayor presión sobre los profesionales) la estrategia progresista responde con datos, con argumentos basados en la razón más que en el corazón.

Las evidencias empíricas constatan que los inmigrantes "usan" menos de lo que aportan al sistema de bienestar. Pero eso no es suficiente para convencer.

Porque en la desorientación que produce la incertidumbre y en la rabia que se acumula al no entender por qué se pierde, muchos de los perjudicados por esta crisis necesitan encontrar razones visibles, tangibles y claras.

Por supuesto que saben de los bancos, de Standard & Poor´s, de las hipotecas basuras y la deuda soberana. Pero todo eso es incomparable con las emociones que despierta la espera de dos o tres horas en una sala de urgencias. Y mucho más si hay inmigrantes.

Es palpable como aumenta la frustración en los barrios más castigados. Se extienden los argumentos en los que, al final, siempre hay un extranjero que lo explica todo.

La estrategia de la izquierda, en lugar de centrarse sólo en negar con datos el discurso xenófobo, debería empatizar más con la indignación ante la crisis, compartir la frustración. Convencer al daminificado por la crisis significa no acusarlo de racista.

¿Por qué no reconocer alguna de sus quejas pero darles una nueva (y más real) explicación?

Asumamos que hay presión en los servicios sanitarios, que cada vez hay más gente y que, con más o menos extranjeros, lo cierto es que hay mucha demanda, pero ¿no es verdad que se están privatizando desde hace más de una década muchos servicios sanitarios y que eso está restando recursos en los centros de salud?, ¿por qué no hay más médicos por la tarde?, ¿por qué hay  siempre  más colas en las urgencias de los barrios más castigados?, ¿por que hay menos camas de las necesarias en muchas ciudades?



Contestar a los argumentos del discurso xenófobo con los datos ya no es suficiente. Mucho menos en campaña electoral.

Es necesario ponerse junto al daminificado por la crisis y no frente al él; y, una vez juntos, ayudarle a identificar otras razones (más ciertas)  para sus desgracias.








1 comentario:

  1. Chapeau..
    grandisimo analisis , contundente y logico.. hare que lo leera mas gente.

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