viernes, 27 de mayo de 2011

LLENAR EL HUECO: ¿POR QUE HA CRECIDO EL DISCURSO XENÓFOBO EN LAS ELECCIONES MUNICIPALES DEL 22 MAYO?

La palabra xenofobia ha estado en muchas bocas y en muchos discursos en las pasadas elecciones locales y regionales del 22 de mayo en España. Y la inmigración ha sido una pelota pateada hasta la saciedad por un puñado de dirigentes políticos que han sacado gran rédito. 

Josep Anglada, un tipo al que nadie escuchaba demasiado en los grandes partidos hace 10 años, ha pasado de tener 17 a 67 concejales en toda Catalunya. Su Plataforma X Catalunya, una formación de extrema derecha, ha cosechado unos 75.000 votos. Quizás no sea mucho sobre 4 millones de electores en Catalunya, pero el poder simbólico de su entrada en ayuntamientos del cinturón rojo catalán es impresionante. El hombre que afirma "un moro nunca será un español" ha logrado en Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Catalunya, un 7,3% de los votos y 2 concejales. La formación ha entrado en el Ayuntamiento de Mataró, en Sant Boi de Llobregat, en Santa Coloma, un territorio que hoy se parece mucho a la desolación. Alguien como Xavier García Albiol ha logrado ganar en Badalona bajo la protección del partido que ha ganado en toda España, el Partido Popular y con un discurso muy sencillo: "primero los de casa". En Alcalá de Henares el partido España 2000 ha entrado en el ayuntamiento, con los mismos mensajes de rechazo. En Galapagar, un pueblo residencial con alta renta en la Sierra Noroeste de Madrid, la plataforma Alternativa Habitable, ha ganado un concejal. Todos esos dirigentes destilan odio en sus discursos, pero ¿qué hay de sus votantes?

No se puede decir que la presencia de los partidos xenóbos en las instituciones tras las elecciones del 22 M haya llenado los titulares de los medios de comunicación, pero sí que hemos encontrado en casi todos los medios una alerta encendida, como si de un accidente se tratara: el 23 mayo nos despertamos con la presencia política en varias ciudades importantes de un fuerte rechazo a los inmigrantes. ¿Ha sido un accidente?, ¿es algo repentino?

Como todos saben, los accidentes no existen: son la suma de circunstancias ingobernables que conducen a un desastre. Se ha juntado el hambre y muchas ganas de comer.

Quizás el apunte más inteligente en el debate sobre el ascenso del discurso xenófobo lo haya puesto el alcalde de Lérida, Ángel Ros, que con más de un 20% de población extranjera, con una presión fuerte del discurso anti inmigración en estas elecciones y en las pasadas elecciones de 2007 ha logrado revalidar la mayoría absoluta con un discurso firme y coherente sobre la inmigración: "Debemos tener un discurso más claro del que hemos tenido en los últimos años. A veces nos tapamos los ojos y hay una realidad en la calle. Hay un descontento que tenemos que saber leer". "La parte más triste de las elecciones es el discurso xenófobo. Es lo que hace daño al país, a corto y largo plazo. Debemos poner mucha responsabilidad".

¿Por qué ha avanzado tanto este discurso?

1. La inmigración, un cambio insuficientemente explicado

En el plazo de una década tres millones de inmigrantes ingresaron y se establecieron en España, sin que mediara demasiada explicación de un cambio semejante. Tres veces más inmigrantes que los que fueron a Estados Unidos  durante loa diez años de la fiebre del oro en el siglo XIX. 
En el año 2000 se inicia un cambio profundo en muchas ciudades  con  el establecimiento de población extranjera y el discurso de los partidos se limitó a cumplir el expediente que exigía Europa. En muchos casos entonaron un discurso formal sobre el control de la frontera, la integración y la ayuda al desarrollo, como una cantinela que nada explicaba ni en nada facilitaba la comprensión del cambio. Se habló mucho de mestizaje y multiculturalidad, mirando a las cámaras. Pero rara vez hubo un discurso hacia los locales, los que recibían en los barrios más abandonados a una nueva población (los barrios que recibieron la inmigración interior española de los años 60 y 70. 
Nadie habló con ellos.

2. La soledad de los desencantados en los barrios olvidados

En un documental llamado "Mezquita NO!" se narra la oposición vecinal a una mezquita en Santa Coloma de Gramenet, hace unos siete años. La mayor parte de los airados vecinos que aparecen en el documental forma parte de los herederos de la emigración andaluza y extremeña a Catalunya. Personas que pasaron su propio calvario durante una infancia "charnega", con "h" aspirada en casa y oidos catalanes en la calle y en la escuela. En el territorio solitario del emigrante desarraigado crecieron esos niños que hoy levantan su voz contra el inmigrante extranjero. Durante mucho tiempo fueron ignorados. Y al explotar su rabia vieja, son catalogados de racistas.

3. Incapacidad para movilizar políticamente la nueva demografía

Sería injusto decir que España menoscaba los derechos políticos de los inmigrantes. Comparada con el resto de Europa, España incluso está por delante  de muchos socios de la UE en el reconocimiento de voto. Europa no aplica con rigor sus valores democráticos a los millones de inmigrantes que residen en su territorio y esa es parte de la causa de la expansión del discurso más agresivo con el extranjero.

La incapacidad de movilizar el voto extranjero ha sido palmaria en estas elecciones locales en España. Apenas uno de cada seis extranjeros que tenían derecho a votar estaba registrado para el sufragio. Y de ellos, ha votado entre un 2 y un 3% de media en toda España. Sin peso electoral, precisamente en los municipios donde más prolifera el discurso del miedo, el extranjero sigue siendo objeto del debate y no sujeto.


4. La displicencia de la izquierda bien pensante

Mientras ciudades y pueblos, calles y distritos se iban convirtiendo en microfronteras donde nuevos ciudadanos compartían territorio con viejos pobladores; y mientras en ese encuentro, como en cualquier frontera, se daban cita convivencias y diferencias, recelos y alianzas; mientras todo eso pasaba, la interpretación que del fenómeno hizo la izquierda se limitó a un discurso voluntarista: el "mestizaje es positivo", porque sí;  "debemos convivir en la diferencia" y una larga lista de frases que poco conectaban con lo que pasaba en el corazón de los blancos olvidados. 
Es más: la izquierda prefirió hablar de la riqueza cultural que suponía la inmigración en lugar de explicar el papel que tuvo en el crecimiento económico (sus ventajas y sus desventajas), el cambio social y político que supone su voz, el futuro radicalmermente cosmopolita que anuncia. Los auténticos retos quedaron sepultados en la terminología "correcta"... y vacía.

5. La urgencia por ganar el poder y la impudicia del PP

En este caldo tibio y viscoso supo meter su cuchara el Partido Popular, el principal partido de la oposición, la formación ganadora el pasado 22 de mayo en toda España y el partido que puede triunfar en las próximas elecciones generales. La urgencia por ganar, la necesidad imperiosa de mostrar resultados a los jefes, ha llevado a un grupo de dirigentes del PP catalán a usar la inmigración como antes usaron el Estatuto o la lengua con tal de arañar votos. Lo probó en 2007 el candidato del PP en la Alcaldía de Badalona, que no ganó pero vió la rentabilidad al asunto. Lo extendió después Alicia Sánchez Camacho en las elecciones autonómicas, con resultados fértiles. Y lo han repetido varios de los dirigentes conservadores con grandes réditos. La urgencia por ganar y por aumentar resultados para acelerar la caída del Gobierno socialista lleva a los conservadores a usar todas las armas, sin pudor. Y su desparpajo les ha dado premios.
Esta es la medida del hueco que ha dejado el discurso del PSOE en los anhelos de gran parte de votantes trabajadores. Un hueco que está llenado sin demasiada oposición el PP y formaciones políticas  de extrema derecha que amenazan nuestra convivencia cada vez más.

2 comentarios:

  1. No es cierto que haya habido comentarios xenófobos.
    Simplemente la gente leyó el titular de El País cuando Sebastián fue candidato en el 2007: "Aquí cabemos 66 millones".

    Entonces nos dimos cuenta del plan del PSOE. Traer a medio mundo, bajar sueldos españoles, expulsarnos de los servicios públicos, pedir prestado para hacer viviendas para los nuevos millones de emigrantes cazados a lazo por Zapatero hasta que le echaron el alto en Bruselas, etc. Típico programa de un mal alumno de Keynes que piensa que sus conciudadanos somos basura.
    Así nace Democracia Real Ya. Por no consultarnos.

    Estas cosas se deben consultar por referendum. Porque digo yo, ¿pintamos algo los españoles para el PSOE?

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  2. La calle piensa una cosa y el stablishment ha actuado sin tenerla en cuenta. Hay una crisis de legitimidad en el discurso sobre la inmigración. No han preguntado a nadie si queríamos inmigrantes o de qué clase. Los han traído y aquí los tenemos con sus fantásticas tasas de natalidad que iban a resolver nuestra jubilación, elevando la carga de gasto público que nos cuestan. Recordemos que este país sitúa a la inmigración como el cuarto problema. Si le quitamos los dos coyunturales que le anteceden(clase política y terrorismo) la inmigración sería el segundo problema. Pues bien, el segundo problema ha sido ignorado por quien debería resolverlo. Su lógica no difiere de la de los fascistas. El pueblo se ha equivocado, dicen ahora. En este país hemos vivido situaciones inverosímiles: debates sobre el problema de la inmigración constreñidos a la lacrimógena biografía del sin papeles que quiere tenerlos. Ahora la gente se ha cansado, se ha desvinculado del discurso artificial y antidemocrático y prepara un motín en toda regla contra los defensores del multiculturalismo. Quizá estos acudan como un signo de desesperación a la ilegalización de partidos, páginas o espacios críticos con el modelo que padecemos. En el primer trimestre de 2011, un país del sur de Europa con cinco millones de parados expidió casi cien mil nuevas tarjetas de residencia. Un 4,5% más que en el mismo período del año anterior, rezan gozosos los titulares multiculturales. Luego se interrogan asombrados sobre el avance del voto contra la inmigración, mientras anuncian más dinero para la integración de inmigrantes. Nuestro dinero.

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