lunes, 30 de mayo de 2011

CATALUNYA O LA COMPETENCIA POR EL DISCURSO CONTRA LA INMIGRACIÓN

Si los analistas electorales (sobre todo los del PSOE) aún no han encontrado razones que expliquen el creciente apoyo al discurso contra la inmigración en los comicios del 22 M deberían dar una vuelta por Les Planes o La Florida, en L´Hospitalet de Llobregat, junto a Barcelona.
Chicas de ultradercha en clásico desfile
Hace años esos barrios fueron  la única acogida (muy poco hospitalaria) para los andaluces que emigraban a la Barcelona de los 60. Miles de familias de Málaga y de Jaén, de Almería y de Granada llegaron, se acomodaron como pudieron, vivieron, amaron y murieron en esos barrios inmensos, tristes y sin embargo esperados como la lluvia por los barraquistas.  "Los otros catalanes" los llamaba en 1957 Paco Candel en la novela  Donde la ciudad cambia de nombre
Algunos de ellos progresaron y se fueron de allí. Otros permanecieron, encajonados por su propio destino. Los años les fueron pasando entre calles que se iban degradando como ellos. Vivieron tantos años en la indiferencia que, después de las humillaciones de los 70, del paro y del caballo de los 80, del olvido de los 90, hubo muchos que pensaron en una enésima "maldición" cuando llegó la inmigración.

Esa gigantesca historia humana del desencanto, la de los emigrantes del sur de España que no lograron el éxito y cuyas vidas se evaporan en medio de la crisis en el más estricto anonimato y en barrios degradados, comparte portal y parque en Les Planes o La Florida con más de un 25% de inmigrantes llegado en los últimos 5 ó 6 años. Un buen recorrido por esas calles descubre muchos de los agujeros y  los huecos por donde se escapó una gran parte del electorado socialista.
Si fijamos la atención en dos ciudades catalanas (Mataró y L´Hospitalet) vemos que ese electorado  fugado forma un ejército de desencanto, una larga columna de historias de frustración y resentimiento. Su íntimo acto de disidencia, casi heróico por traicionarse tanto al negar el voto al PSC, ha abierto una válvula por donde salen los discursos del desprecio. De momento, en la política catalana; y quizás más pronto que tarde en el resto del Estado. 
Diseño para los "recién llegados" de cualquier época y origen
Mataró, en la costa mediterránea, es el centro del Maresme; una de las primeras zonas de España en recibir inmigración marroquí hace unos 25 años. Una generación entera de magrebíes ha crecido en los campos y en la huerta cercana a la ciudad. Mataró, capital textil de Catalunya hasta la llegada del imperio chino, ha sido lugar de asentamiento de una gran comunidad andaluza. Es una de las ciudades con más cofradías y devotos en toda Catalunya. 
Todo aquel esplendor que trajo el tren y las fábricas humeantes, el que trajo luego una agricultura que reinaba hasta que apareció el Ejido, todos aquellos buenos años se fueron desvaneciendo en las últimas 3 décadas. Y esta crisis  les dió el tiro de gracia.
De todo ese drama, el partido socialista no parece haber sacado muchas conclusiones. 
En las pasadas elecciones locales en Mataró el PSC perdió en la ciudad unos 3.500 votos y ello a pesar de que aumentó la participación. El Partido Popular sacó algo de rédito de esa caída, unos 1.000 votos. Pero el grueso de esos votos, tocados por el desengaño, se colocó en sobres de Plataforma x Catalunya que pasó de obtener 135 votos en 2007 a lograr 4.684 en 2011. Siempre con un discurso claro: "Fora Moros" !
Pero la dimensión de esta peligrosa deriva hacia el voto xenófobo se percibe con más claridad en una ciudad nada anecdótica: L´Hospitalet de Llobregat, segunda ciudad catalana, corazón latiente de la izquierda durante toda la democracia y, hoy, en pleno giro a la derecha.
Entre las elecciones de 2007 y 2011 el PSC perdió unos 11.500 votos, un cuarto de su electorado. Quienes han sacado un pequeño rédito de tamaño desastre, como PP y CiU, pueden darse por contentos con los 3.000 votos cazados. El verdadero heredero de esa tremenda fuga de votos es, de nuevo, Plataforma x Catalunya, que paso a tener en estas elecciones 6.192 votos, cuando en 2007 ni siquiera se presentó.
Dos conclusiones de urgencia:

La primera: el discurso receloso hacia el inmigrante que sostiene el PP (el de Catalunya, por ahora) y el que sostiene Plataforma x Catalunya son intercambiables. Allí donde ha ganado Plataforma x Catalunya, el PP no ha subido lo esperado. Y a la inversa: allí donde el PP ha ganado gracias a su discurso sobre la inmigración, Plataforma x Catalunya no ha logrado escalar posiciones.
La segunda: la competencia por abanderar el discurso anti inmigratorio puede ir en aumento más allá de Catalunya (por ejemplo en aquellas zonas donde el PP ejerza la oposición, esté cerca de ganar y haya una población extranjera con la que se hayan producido problemas de convivencia...¿Andalucía quizás?) así que la necesidad de los socialistas por definir un discurso propio sobre la inmigración es acuciante. 
No basta hablar de la diversidad, no basta el interés antropológico y ni siquiera bastan los datos contundentes. Para volver a dialogar con el electorado deprimido que votó el 22 de mayo a favor de los discursos más incendiarios habrá que asumir su malestar y conducirlo a su verdadero origen que no está  ni ha estado nunca en los chivos expiatorios.

1 comentario:

  1. El auge de PxC y del sector más radical del PP en Catalunya confirman el hecho de que practicar un discurso xenófobo en tiempos de crisis económica garantiza el éxito electoral. Muchas personas, sobre todo los habitantes de los barrios obreros que hace cuarenta años hervían de trabajadores andaluces y que recientemente han recibido inmigración de todos los colores, están cayendo en la trampa de individuos tan indeseables como el señor Albiol o el señor Anglada. Yo me lo tomaría muy en serio, porque la historia de Europa nos ha dado una lección muy valiosa acerca de lo que puede llegar a ocurrir si la extrema derecha se hace con el poder. Un saludo.

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