sábado, 30 de abril de 2011

¿QUÉ VOTARÁN LOS EXTRANJEROS?

El voto de los extranjeros, aunque escaso, se ha convertido en un atractivo para los partidos, desesperados por encontrar votantes en unas elecciones como las del próximo 22 de mayo, ajustadas en muchos municipios y regiones. Unos pocos votos inclinarán la balanza. Y los partidos quieren conquistarlos.
En primer lugar, porque en una democracia con pocos escrúpulos, el uso de mensajes efectistas tiene cada vez mejores resultados, aunque sean  mensajes incoherentes. Si hace menos de siete meses vimos al PP usar la inmigración como argumento electoral en las elecciones catalanas avivando la xenofobia, ayer vimos a Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre rodeados de candidatos extranjeros formando el elenco de una maravillosa ficción sobre la integración en España. Al PP no le supone ningún problema decir en Badalona que los extranjeros amenazan la seguridad y en Alcalá de Henares, donde el colectivo rumano es clave, que la inmigración nos enriquece. El mismo Rajoy que acompaña a la candidata del PP en Catalunya por las calles de Badalona hablando de inseguridad y de extranjeros es el que dice ahora: "Siempre estaremos contra las mafias y apostaremos por la integración. El PP hace política para todos, para los que han nacido en España y para los que no. La inmensa mayoría de los extranjeros que vienen aquí acaban sintiendo España como algo propio. Yo soy gallego, y todo gallego tiene algún pariente fuera, sé lo que eso. Por eso el PP defiende una política que cree empleo."
Mientras el PP no tiene escrúpulos, el PSOE parece conformarse con suposiciones. 
El Informe de la Fundación Alternativas sobre el voto de los extranjeros afirma que los inmigrantes votan al PSOE porque el "Gobierno es el abanderado del derecho al voto de los extranjeros y por la regularización masiva de inmigrantes en 2005".
Sin embargo, las cosas no parecen ir en ese sentido, ni ser tan sencillas.
Asuntos como el paro y la incertidumbre (fácilmentre atribuibles al PSOE en el discurso del PP), que toca de lleno a este colectivo; conceptos como la familia y la religión (muy sensibles en rumanos y ecuatorianos, votantes mayoritarios entre los extranjeros y temas que el PP maneja con fluidez) y la ausencia del voto marroquí, que sí sería el que podría apoyar a los socialistas, no auguran con tanta liviandad como el informe afirma que los extranjeros vayan a votar al PSOE. 
Una estrategia para captar el voto de los extranjeros, como cualquier otra estrategia para captar el voto, debe entender  el corazón extranjero.  Votarán europeos ricos, rumanos y ecuatorianos, en síntesis y en grueso. Y en esos votantes debe pensar el PSOE a la hora de hacer una estrategia si quiere conquistarlos. Es un votante conservador, mayor y rentista, o religioso o parado. No basta con hablar de derechos o de planes de ayuda. Hay que conectar con el espíritu del forastero en su momento más incierto.

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