domingo, 27 de marzo de 2011

POCA INTEGRACIÓN EN LAS AULAS, POCA PARTICIPACIÓN EN LAS URNAS

El mapa que dibuja el informe MIPEX (un estudio que mide el grado de integración de los extranjeros en 29 países de Europa, Estados Unidos y Canadá) para la participación política del inmigrante en la sociedad en la que vive es digno heredero de la Grecia clásica. Para los griegos, el meteco, el extranjero que reside en la ciudad, es un hombre libre, con derecho a propiedad, pero sin derechos políticos. 
Hoy, como hace 2500 años, en el corazón de la Europa democrática y librepensadora no hay lugar para el poder de decisión del extranjero. De los 31 países que forman parte del estudio MIPEX, España está en el puesto 12 con una clasificación mediana: no permite una plena participación política del inmigrante pero tampoco restringe severamente sus derechos. La clasificación depende de indicadores como el derecho de voto, las libertades políticas, la existencia de órganos consultivos y políticas que favorezcan la participación. Salvo en el indicador de libertades política (libertad de asociación, de reunión...), que es perfecto (el equivalente a un 10) en los demás España suspende o saca una nota mediocre.
Sin embargo, más relevante es lo que nos viene a decir en esencia el estudio: la calidad de la participación política de los extranjeros está relacionada con la educación. El mapa que muestra los países donde la vida polítca del extranjero está más restringida coincide bastante con el de los países que presentan problemas en la integración en las aulas. España tiene notas mediocres en el acceso de los extranjeros a la educación, en atención a necesidades específicas, en abrir nuevas oportunidades a los estudiantes y en educación intercultural.

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