domingo, 13 de marzo de 2011

EL DEBATE IMPOSIBLE

Que la escuela no se convierta en un gueto es un objetivo estratégico para un país como España con 5,7 millones de extranjeros. La alcaldesa de Salt, Iolanda Pineda, ha propuesto que en las escuelas no se acumule más de un 50% de alumnos inmigrantes. Nadie ha entrado en el debate, ningún partido del municipio se ha mostrado a favor de la propuesta. Silencio absoluto.

Colegio público en Salt (LA VANGUARDIA)
Cada vez que la inmigración se plantea desde una perspectiva algo más amplia que el recetario habitual (expulsión + persecución de indocumentado + prohibición del burka + inseguridad), el debate encalla. 
Y es peligroso porque lo cierto es que España, más que otros países, es de los que necesitará importantes contingentes de inmigrantes en los próximos años. 

Aquí van algunos datos elocuentes, publicados hace poco en EL PERIÓDICO: "A partir de los 90, la población de 16 a 29 años nacida en España comenzó a reducirse rápidamente, de forma que pasamos de los 9 a los 6,5 millones de jóvenes nativos entre 1990 y el 2008, un espectacular retroceso de 2,5 millones (un 27% de los efectivos iniciales). Una punción tan severa la salvamos parcialmente con la incorporación de inmigración que, entre esos mismos años, añadió 1,7 millones, aunque ello no ha impedido que, en conjunto, los jóvenes retrocedieran unos 800.000 efectivos. Por si ello no fuera suficiente, a partir del 2009, la situación ha empeorado, y, a la continua pérdida de jóvenes nativos (unos 465.000 menos entre el 2009 y el 2010), hay que añadir el retroceso de inmigrantes de esas edades que abandonan España (una pérdida cercana a los 130.000). En suma, en los dos últimos años hemos reducido el contingente de jóvenes en cerca de 600.000 individuos, que hay que añadir al retroceso anterior. A partir de aquí, cualquier previsión demográfica, por conservadora que sea, sugiere que un país como el nuestro difícilmente va a poder continuar funcionando razonablemente bien con una punción tan importante en el mercado de trabajo juvenil. Y no solo porque una parte de los puestos de trabajo tienen características que demandan población joven, sino por lo que implica de pérdida de entusiasmo, innovación o capacidad de transformación de la sociedad".

A pesar de la contundencia de las cifras, España parece casi intelectualmente incapacitada para abordar con un mínimo de calma  la difícil "cuestión extranjera" o el espinoso asunto sobre cómo lograremos convivir de manera equilibrada y serena pobladores tan diversos de este territorio.

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