sábado, 29 de enero de 2011

LA ARENGA PERMANENTE

La semana pasada el ayuntamiento de L´Hospitalet de Llobregat rechazó una propuesta del PP para denegar la residencia a los extranjeros que incumplan las normas de civismo (contenidas en ordenanzas municipales y que incluyen desde orinar en la calle a destrozar papeleras, dos de los entretenimientos más habituales entre los jóvenes españoles-españoles). No es que el ayuntamiento, goberando por la socialita Núria Marín, se coloque en un campo contemporizador con el extranjero. Sencillamente se trata de que en noviembre del año pasado el gobierno local ya aprobó una moción similar. Otro gobierno socialista, el de Iolanda Pineda en Salt. Siguió el mismo camino. Y el consistorio de Badalona (PSC, CiU y ERC) también. Mociones similres han estado en el debate local en ciudades como Girona e Igualada (Barcelona). Una ordenanza similar pasó esta semana por el pleno de Terrassa (Barcelona), mientras que El Vendrell (Tarragona) ha trasladado la moción del gobierno municipal de CiU al Consejo Municipal de Convivencia y Civismo antes de devolverla al pleno para su aprobación. También han expresado su apoyo a vetar el arraigo de los "incívicos" el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros (PSC), y el de Reus, Lluís Miquel Pérez (PSC), que también ha abogado por limitar su reagrupación.
La carrera por desahogar en la inmigración el desánimo colectivo es desenfrenada en Catalunya. Una arenga permanente que corre el riesgo de extenderse a otras comunidades autónomas a medida que se acerque el mes de mayo (elecciones locales y regionales). 
Juegan con fuego. Jugamos con fuego. 
La perspectiva del paro es larga; las segundas y terceras generaciones de extranjeros no sólo están aquí, son de aquí. 
La convivencia será dura. Resulta chocante ver cómo se alimenta el discurso del desprecio. Una carrera que siempre pide más y más.

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