domingo, 16 de enero de 2011

INMIGRANTE, CABALLO GANADOR

Entusiasmada como quien ha descubierto una receta de éxito para sus invitados, Alicia Sánchez Camacho vuelve en enero a plantear su Contrato de Integración , que es una extensión de las ordenanzas de civismo y convivencia de varios ayuntamientos, y una manera de volver a hablar de inmigrantes. La fustigadora de extranjeros dijo que era necesario "un plan de barrios para luchar contra «el incivismo» en los municipios catalanes. Y obviamente, extranjero e incívico están vinculados como conceptos. "El contrato de integración es un documento que los inmigrantes deberían firmar a su llegada, en el que se comprometen a cumplir con las leyes, a respetar los valores y las costumbres de España, a trabajar activamente para integrarse y a volver a su país de origen si, tras una temporada sin trabajo, son incapaces de sostenerse por sí mismos". Los populares acompañarán esta iniciativa con su propuesta de que los inmigrantes «incívicos» no puedan acceder al arraigo ni reagrupar a sus familiares.
A vueltas con el contrato de integración


Ordenanzas sobre civismo hay muchas. La de Barcelona, por ejemplo, tiene 102 artículos que regulan desde el cuidado de los geranios en los jardines públicos hasta la persecución del orinador ocasional , pasando por la desagradable mendicidad y la siempre escandalosa prostitución. Por cierto, el PP se abstuvo en Barcelona cuando ese amplio catálogo de normas se aprobó en 2006.
Lo triste del caso no son las ordenanzas en sí, un intento como otro de regular lo que sucede en la calle y que a todos afecta. Es más bien esa música xenófoba que siempre une las dos palabras: INMIGRANTE, INCÍVICO, tan del gusto del PP.
Veremos una carrera de fondo por ver quién es más hábil en colocar la inmigración lo suficientemente cerca como para pegarle y lo suficientemente lejos como para no escandalizar a los 1,5 millones de votantes extranjeros que habrá en las elecciones de 2011.

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