domingo, 16 de enero de 2011

EXTRANJEROS, ESPAÑOLES, APÁTRIDAS Y MESSI

España se enojó cuando la FIFA eligió a Messi como mejor jugador del año. Todo el país esperaba que la organización de fútbol diera el balón de oro a Xavi o Iniesta, ambos jugadores de la selección española y, según el juicio médiático, verdaderos españoles. Parecen tiempos en blanco y negro, en los que no caben los territorios intermedios.
El 26 de septiembre de 2005 el gobierno de España otorgó la nacionalidad a Lionel Messi. Desde hace más de cinco años, su pasaporte español forma parte los miles de pasaportes españoles que pertenecen a argentinos. Cuando las tertulias de radios y televisiones exhibían su rabia explicaban que sólo Xavi o Iniesta son españoles de origen y por eso no consideraban que el preciado balón de oro hubiese ido a parar a un español al ser recogido por Messi.
Messi vive en España, trabaja en España, paga impuestos en España y ha pasado 10 de sus  23 años en España. Tiene nacionalidad española. Sin embargo todo eso no es suficiente, en momento especiales, para ser considerado un español de verdad. En esta ocasión de trata del balón de oro, de un genio futbolístico y de un argentino. En otras ocasiones, como las normas sobre civismo que se quieren aplicar con consecuencias especiales para los extranjeros, es el mismo sentido común el que adquiere un valor diferente para el local y para el extranjero.
Cuando las televisiones mostraban a los argentinos opinando sobre el Balón de Oro a Messi en algunos se detectaba una ancestral desconfianza sobre la argentinidad de Messi. Muchos, allá, no lo consideran de allá. Si ya es bastante complicado para el propio extranjero transitar sin descanso un puente entre sus origenes y sus viajes, los locales parecen decididos a añadir complicaciones. No basta con ser español, con ser europeo, con no ser extranjero. La cuestión es si el pasaporte es genuino o es "prestado". Hay 450.000 españoles naturalizados desde los años 80. Nacimos en Argentina, en Marruecos, Ecuador o Pakistán. Y al obtener el pasaporte, todos pensamos que ese era el último escalón legal para la igualdad. Pero aún queda mucho camino por recorrer.

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